Declaran inimputable al agresor de sacerdote

El miércoles 22 de mayo se sabrá la situación jurídica de Juan René “S”, de 28 años de edad, quien el pasado lunes acuchilló al sacerdote Miguel Machorro al término de la misa en la Catedral Metropolitana, luego de que le solicitó al juez de Control, Alejandro Cruz Sevilla, la duplicidad del término constitucional. El juzgador declaró inimputable al presunto agresor.

El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (TSJCDMX) informó que en la audiencia inicial, el impartidor de justicia calificó de legal la detención del sujeto, y le impuso como medida cautelar su sometimiento a vigilancia en el Centro Varonil de Readaptación Psicosocial durante el tiempo que dure su proceso.

En la sala de juicios orales, el agente del Ministerio Público imputó al joven el delito de tentativa de homicidio agravado en contra de un párroco.

En la solicitud de audiencia por parte del Ministerio Público hecha al TSJCDMX, se estableció que perito de institución pública de psiquiatría consideró que el detenido presentaba un trastorno psicótico de origen a determinar, que lo coloca en la condición de no reconocer lo que es un hecho delictivo.

Por ello, el juzgador procedió a declarar la inimputabilidad, aclarando que, con base en una interpretación armónica de la legislación mexicana y de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, el detenido tiene capacidad jurídica y goce y ejercicio de sus derechos.

Para su comparecencia en la audiencia, y dada la condición del acusado, el juez determinó que éste debía estar asistido, además de sus defensores públicos, por un perito en psiquiatría y una facilitadora encargada por hacer valer sus derechos, en este caso una especialista de la organización Documenta.

El agente del Ministerio Público tuvo oportunidad de imputar el delito al detenido, refiriendo que causó una herida al párroco con un cuchillo en la cara posterior del cuello, hecho que atestiguaron diversas personas que alertaron a un policía federal, a quien solicitaron su intervención para detener al agresor.

El juez Cruz Sevilla consultó al detenido si era su deseo declarar, lo que motivó que su abogado defensor solicitara un receso para discutir en privado este punto con su defendido, el perito y la facilitadora.

Una vez culminado el receso de 20 minutos, el juez consultó al detenido, quien, asesorado por su abogado, expresó su deseo de reservarse su derecho a declarar.

El perito en psiquiatría advirtió que, durante el receso, y con base en un examen mental, el sujeto presentaba síntomas activos de trastorno psicótico, tales como ideas delirantes de tipo persecutorio y distorsión de la realidad.

 

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