Huelum en la ignominia y Águilas Blancas gana

 

Una vez que el quarterback de Pumas CU intentó un ave maría y el árbitro levantó el balón para oficializar la terminación del encuentro, enseguida los jugadores de banca  y una casi centenera de familiares que tuvieron acceso al estadio retumbaron un Huelum que desde hace nueve años no podían exclamar y se escuchó desde un Estadio Olímpico vacío hasta Zacatenco pasando por el Casco de Santo Tomás.
Fue un Huelum que se tenía guardado y fue muy sentimental ya que fue dedicado para toda esa afición que buscó entrar,  y que a pesar de contar con el permiso especial no dejaban pasar y por aquellos que se quedaron con las ganas de ver cómo los volátiles de Santo Tomas se quitan una jettatura de casi una década de su acérrimo rival.
Mientras tanto Pumas CU se retiraban con la cara abajo, ni el apoyo del “presidente” de la liga estuduantil y hasta hace unos meses su entrenador Raúl Rivera ni de los pocos “afortunados” que entraron sin bronca por una lista fueron suficiente para poner al equipo al borde de una de las peores temporadas desde que ellos mismos dividieron la liga, derrumbándose el poderío que tanto presumían.

FRÍO COMO EL CLIMA

Así con un partido muy tenso en donde el clima y la falta de público pero eso si de casi dos mil elementos policiacios que reguardaron la seguridad e integridad de los padres de familia de jugadores, entrenadores y medios de comunicación presentes en el estadio, Águilas Blancas derrotó 10-6 a unos Pumas CU que jamás tuvieron un buen plan de juego y que si se fueron arriba en el marcador fue más por la inoperancia ofensiva y errores de los politécnicos que por su juego.
Y es que tres goles de campo fallados por parte de Carlos González de 23, 34 y 45 yds más dos intercepciones a Diego “Borrego” Díaz Arvizu y un fumble  en la yarda cuatro parecían que eran los guindas quienes no querían ganar a pesar de irse al medio tiempo ganando 3-0 con un gol de campo del mismo González.
Pumas más por esos yerros fue que del pie de Alan Paoli y sin merecerlo con una ofensiva timorata, débil sin ganas, sin un plan de juego definido parecía que aseguraban la victoria.
Pero Águilas Blancas son cardíacos y esperaron a que tuvieran un minuto en el reloj para hilvanar la ofensiva ganadora que terminó con un pase de Diego Arvizu a Omar Rodríguez de 20 yds más el extra de González terminaron con 9 años, 10 encuentros seguidos y una hegemonía que se termina gracias al gran trabajo de Enrique Zarate quien cumplió el objetivo de que en dos años metería al equipo en play offs esperando que de acuerdo a resultados pueda recibir cuartos de final y posible final.

 

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