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DESDE TIERRAS OLÍMPICAS

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Reunión entre los comités organizadores de Londres 2012 y Rio de Janeiro 2016 a fin de pasar enseñanzas y experiencias de los pasados Juegos a los que vendrán.

Palabras optimistas pero, al menos ante la opinión pública o frente a los medios de comunicación, no se han mencionado dos de los mayores problemas que padeció la sede británica y muy posiblemente afectarán a la carioca: primero, el inmenso costo de un evento de esta naturaleza; segundo, el desastroso sistema de venta de boletos.

Por supuesto que Jacques Rogge, presidente del COI, ha dicho protocolariamente: “La reunión no pretende en absoluto el proveer de un templete para hacer galletas a los futuros anfitriones. Más bien, intenta compartir valiosas lecciones que ciudades pueden adoptar y adaptar a sus particulares circunstancias”.

Al mismo tiempo, el director operativo de Londres 2012, Paul Deighton, enfocó sus recomendaciones en otros rubros: “Encontramos particularmente interesante el hablar de formas en que involucramos a millones de personas en todo el Reino Unido y cómo la población se abrazó a los Juegos. Hablamos de maneras de hacer que eso suceda”.

En resumen, que lo más notoriamente fallido de Londres 2012 tiende a repetirse en Rio 2016, así como ha sido motivo de inconformidad en los Mundiales de Sudáfrica 2010, Alemania 2006 y Corea-Japón 2002: el boletaje. Es imperativo para el Comité Organizador brasileño encontrar una nueva manera de distribuir y vender localidades. El sistema electrónico ofreció más boletos de los disponibles para ciertos eventos, así como menos de los que existían para muchas pruebas más.

Cientos de miles que estaban dispuestos a gastar la cantidad necesaria, se quedaron con ganas de asistir a una competencia olímpica. Al mismo tiempo, los soldados emplazados para garantizar la seguridad recibieron la inesperada recompensa de sentarse en las primeras filas para observar algunos de los instantes más esperados de los Juegos. Sólo así, en televisión no aparecieron gradas de lujo vacías (vieja técnica: en otros certámenes se vacían escuelas para ocupar las tribunas no compradas).

Mucho podrán charlar y compartir las autoridades de estos dos Juegos, y las de los próximos Juegos de Invierno, y las de las sedes que pretenden albergar los del 2020. Pero de poco sirve si los temas realmente prioritarios no son atendidos y remediados: unos Olímpicos ya no pueden costar lo que están costando; sus boletos han de ofrecerse bajo esquemas mucho más prácticos.

Al margen de eso, sí, sin duda, hay mucho que aprender de Londres 2012: la sustentabilidad, el respeto a la naturaleza, el mejorar las condiciones de vida del segmento menos afortunado de su población, el no construir escenarios que carecerán de uso, el inspirar a su pueblo a cercarse al deporte y muchos aspectos más.

 

Twitter/albertolati

Actualizado ( Jueves, 22 de Noviembre de 2012 10:49 )  



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