“Ingobernable…. e Incorregible”

Por más que se le acuse a Epigmenio Ibarra con Argos de oportunista, izquierdista radical y desmesurado en su línea política, “Ingobernable”, la serie de 15 episodios que produjo para Netflix, con el rol protagónico de Kate del Castillo (funge como productora) se queda corta en este México surrealista, donde todo es posible y lo que no se inventa.
Por lo mismo, más allá de que “Ingobernable” tenga fallas notorias de continuidad, de realización –se filmó en dos países y ciudades distintas, y se nota-, ya que la primera dama Emilia Urquiza, perdón, Kate del Castillo, no puede pisar suelo mexicano, la temática no deja de llamar la atención, máxime que los tiempos políticos, la carrera presidencial hacia el 2018, ya comenzaron.
En el México real, si bien la figura de Primera Dama, es, simple y llanamente, ornamental, de aparador pues, sin sueldo asignado, la verdad es que su influencia, su cercanía potencial al “Preciso”, ha marcado, la mayoría de las veces, el reloj político de los sexenios.
En “Ingobernable”, una reyerta simple y llanamente marital, desemboca en magnicidio: el Presidente Diego Nava Martínez ha muerto (Erik Hayser), arrojado desde lo alto de un edificio, y la única y potencial culpable es su esposa, quien huye de la escena del crimen, luego de haberse golpeado en la cabeza y perder, momentáneamente, la noción de lo que había ocurrido.
La Kate real y de ficción se entrecruzan en una primera dama ingobernable, que renuncia a ser la “estúpida” del cuento, y, sabedora, de los tejes y manejes de la real politik, se arranca el chip que lleva puesto debajo de la piel, y se esconde en las entrañas del Barrio de Tepito, (“Tepito existe porque resiste” se lee en cartel) donde esta serie adquiere tintes de franco melodrama de telera clásica, justo de lo que Epigmenio Ibarra tanto se ha quejado a lo largo de su prolífica carrera.
El Secretario de Gobernación José Barquett (el parecido con el apellido Bartlett es total coincidencia), personificado por Álvaro Guerrero, es nombrado como nuevo Presidente de la República, mientras la tragedia se convierte en un búsqueda frenética de una primera dama acusada de alta traición y magnicidio.
Y es que en la política, en especial la mexicana, las deudas se pagan…con sangre.
En una especie de autobiografía autorizada, de culto a quien fue engañada por el mismo Sean Penn, Kate del Castillo se mimetiza en una Primera Dama perseguida, asediada, injuriada y menospreciada por una clase política (y actoral) que antes la halagaba, la respetaba y la admiraba.
Luego de la tragicomedia de “El Chapo” Guzmán, de su autoexilio gringo, Kate del Castillo es su propia ingobernable, la mujer-actriz de la que todos hablan pero nadie quiere tener cerca, la que un día regresará a México con la “frente en alto”. Mientras tanto, de la mano de Epigmenio Ibarra, desata su furia interior desde lo alto del poder y cuya hora de la verdad llegará para demostrar que fue una víctima más del sistema.
En “Ingobernable” figuran las actuaciones de Fernando Luján, Eréndira Ibarra (con un desnudo integral que agradecemos los telévoros de corazón), Marina de Tavira, Lourdes Reyes, Alberto Guerra, Maxi Iglesias, Manuel Balbi, Luis Robeto Guzmán, entre otros.
La “Ingobernable” en su primera temporada demostró, al menos, ser incorregible.
Ver para creer. Telévoros: ¡Uníos!

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