Preguntas tras la muerte de un torero

Si sé que transito en la misma ruta, ¿por qué cuando ellos mueren en el ruedo se convierten en inmortales y yo llegado el tiempo, simplemente, desapareceré?

¿Será porque la muerte del héroe es homenaje póstumo a la vida, mientras que la del hombre común es libro en blanco que se cierra?

Pero, ¿por qué te duele especialmente la muerte de quienes crees deben seguir existiendo? ¿No sabes que lo excepcional lo es fundamentalmente por su temporalidad?

Si la felicidad fuera eterna dejaría de serlo, pues se transformaría en costumbre. Aunque si dejara de ser la obligación suprema del hombre y el estado ideal de este, se apagaría el motor que lleva a andar con un motivo el camino de la vida.

Quienes saben bien que la primera compañía que se suma a la vida del ser humano es la muerte, aunque ni la vean ni deseen, tienen en ella aliciente continuo de vida.

Justo ayer era tema de plática con uno de mis corazones: la vida del hombre podrá ser suma de dudas y ausencia de saberes infructuosamente buscados, mas en ella hay dos certezas que le permiten existir a plenitud: conocer que la vida es finita y de conclusión inesperada. Por eso quiero intentar justificarme, y deseo también me justifiques, cuando en la puerta de cuadrillas te abracé y dije: “¡sal a morirte!”.

¿Puedes entender la cuerda locura que llevó a expresar algo tan fuerte a quien amo tanto? Vivir no es acumular tiempos, sino intensidades. Tal vez ambos entendemos ahora más la vida propia y la de los toreros.

¿En serio? ¿Y por qué nos sigue doliendo tanto la muerte, especialmente de quienes reconocemos grandes? Abandonar la vida no es consecuencia de un acto de justicia, sino de un hecho, injustamente, tan ineludible como ajeno a la discriminación.

Reconozcámoslo: La muerte sólo es. Nada más. Ni buena ni mala, sólo mera condición de la vida, que en la de algunos recibe más invitaciones que en la de otros.

Si fuera posible definir qué es un torero, me atrevería a escribir que es la mujer o el hombre que alcanza el máximo placer cuando abandona su cuerpo y entrega su alma, con la conciencia de que cada vez que lo hace puede ser la última.

Es torero, quizá también, quien ama tanto que está dispuesto a dar la vida por un solo acto de amor.

Y qué mejor que morir amando o toreando, que bien puede ser lo mismo, ¿no crees?

Aunque, ¿por qué si es inevitable y condición innegociable de vida, la muerte es tan temida? Bueno, es que además de que se muere una sola vez y no es posible acostumbrarse a ella, ¿cómo no podría ser causa de dolor despedirse para siempre de la continua oportunidad de retarla, admitiendo a final de cuentas que el sueño de vencerla sueño sólo fue?

¿A qué temer más: a regresar a la nada o a seguir viviendo para nada?

Si la visión de la muerte más terrible es la de gente que respira sin ánimo de trascender, ¿por qué no aceptar que habrá quienes jamás volverán a verse, pero que continuarán sintiéndose?

¿Por qué se mueren los toreros?

Porque viven tan intensamente que, a veces sin darse cuenta, cruzan la invisible barrera que divide el sueño de existir y el despertar a la muerte.

Porque tanto placer que da entregarse todo, de alguna manera debe pagarse.

Porque les gusta tanto la Gloria, que algunos se adelantan para escoger espacio para siempre en ella.

Porque de vez en cuando hace falta alguien que derrame su sangre para recordar la verdad de la vida y del toreo, dando a quienes seguirán en el mundo la esperanza de la resurrección en el recuerdo eterno.

riverayasociados@hotmail.com

 

One Comments

  1. Reply Post By Omar villarreal

    Muy buena Manuel, muy profunda, para leer y releer. Saludos !!!

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