¿QUÉ SE NECESITA PARA SER DIPUTADO?

Muchas veces me he referido a nuestro país como un Estado de derecho y he hecho alusión a su régimen de democracia representativa, el cual se encuentra basado en elecciones periódicas.

Los titulares de los órganos de gobierno, diputados y senadores, y jefes delegacionales son quienes ejercen el poder que dimana directamente de la voluntad popular, mientras duran en sus encargos.

Sin embargo la mayoría de los ciudadanos nos preocupamos en participar en ese proceso de cambio de gobernantes únicamente ejerciendo nuestro derecho a votar, o incluso ni siquiera ejercemos ese derecho, dejando a un lado que también contamos con el derecho consagrado en la fracción II del artículo 35 de nuestra Carta Magna, a ser votados para todos los cargos de elección popular, y por ello no estamos al tanto de los requisitos para poder hacerlo.

Esta ocasión me referiré a los requisitos constitucionales para ser diputado federal, entre los que se encuentran: ser ciudadano mexicano por nacimiento, en pleno ejercicio de sus derechos; tener veintiún años cumplidos el día de la elección; ser originario del estado en que se haga la elección o vecino de él con residencia de más de seis meses; no estar en servicio activo en el Ejército federal ni tener mando en la Policía o Gendarmería rural; no ser titular de alguno de los organismos constitucionales autónomos, ni ser secretario o subsecretario de Estado, ni titular de alguno de los organismos descentralizados o desconcentrados de la administración pública federal.

No ser ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ni magistrado, ni secretario del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, ni consejero presidente o consejero electoral en los Consejos general, locales o distritales del Instituto Nacional Electoral, ni secretario ejecutivo, director ejecutivo o personal profesional directivo del propio instituto, salvo que se hubieren separado de su encargo, de manera definitiva, tres años antes del día de la elección; así como no ser ministro de culto religioso.

En diversos círculos se ha hablado de la pertinencia de que los legisladores cuenten con título universitario, e incluso ha llamado mi atención la iniciativa de reforma presentada el siete de marzo del año en curso, ante las Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales, de Gobernación y de Estudios Legislativos del Senado, para que los integrantes de la Cámara de Diputados cuenten con nivel educativo superior y con su respectiva cédula profesional, pensando en la importante labor de los diputados como representantes de los ciudadanos, ya que muchas veces se constituyen en defensores de los derechos sociales de sus representados

El tema no es nuevo, pero resulta llamativo ante la aparente crisis de representatividad que se vive en nuestro país y la consecuente carencia de gobernanza, palpable por la inseguridad, a la que lamentablemente nos referimos constantemente; la inflación, que durante el mes de junio llegó a 6.31% por ciento anual, la mayor alza registrada desde el 2008, con la consecuente crisis económica; y la falta de confianza de los ciudadanos en su gobierno.

Ejemplo de esto es la Ciudad de México, en la cual sólo una de cada diez personas considera que puede influir en las decisiones de los que somos autoridades y sólo el 22.59% se siente respaldada por éstas, según lo reveló la encuesta realizada por el Instituto Electoral local para evaluar el desempeño de los Comités Ciudadanos  y Consejos de los Pueblos durante el 2016, en la cual todas las autoridades de la ciudad fueron calificadas por debajo de 5 en una escala de 10 puntos, tratándose  del grado de confianza.

Sin duda, el contexto actual del país nos lleva a buscar soluciones que lo lleven al progreso, desarrollo y estabilidad tan ansiados, para lo cual es necesario garantizar  la gobernabilidad y fortalecer la representación real, es decir, que las personas electas reflejen los intereses de los electores que los llevaron a los órganos de gobierno, y en un México donde, según datos del INEGI, el grado promedio nacional de escolaridad, de la población mayor de quince años, es únicamente de 9.2 grados de estudio, es decir, poco más de la secundaria concluida, un título universitario no es garantía de representación democrática real, pues qué sabrían un médico, un químico o un abogado de las necesidades actuales de un jornalero agrícola o un minero.

En lo personal considero necesaria la implementación de mayores medidas que aseguren la rendición de cuentas y el cumplimiento de las proyectos dados a conocer en las campañas electorales, que suelen quedarse en simples promesas, así como mayor influencia de los conocidos medios de democracia participativa como el referéndum, el plebiscito, la iniciativa ciudadana y, sobre todo, la revocación del mandato.

Toda idea y propuesta para mejorar al país debe ser escuchada con seriedad, pues hay mucho por  hacer para contribuir a la fortaleza del Estado de derecho, la democracia y el desarrollo del país, y todos podemos poner algo de nuestra parte para ello.

Así es el Derecho

 

*Magistrado

One Comments

  1. Reply Post By angel López

    ¿Que dice? si personas entre comillas preparadas ¿cómo tienen al país? a quién quieren engañar, si una persona tenga o no estudios no la dejan llegar por los clanes posesiondos de póder al menos de que las corrompan y les sirvan para sus planes para seguir viviendo del pueblo mexicano, ya se perdiereon todos los valores principalmente el de la honestidad, y la mayoria sabe que puede acceder a ser votado en su comunidad y si trabaja bien hasta los cargos más representativos de su delegación etc. Si lo que buscan con esta propuesta es dejar sin oportunidad al que no estudió están violentando nuestra carta magna y sumir y pisotear la dignidad y callar la voz del que menos tiene no tienen ningún derecho para hacerlo.

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