Toreo puro y sin trampas

Arturo Saldívar y la evolución de su tauromaquia

‘Es complicado pero llena el espíritu’, reconoce

El torero -como cualquier artista-, evoluciona con el paso del tiempo y su obra cobra mayor profundidad.

El diestro jalisciense, pero aguascalentense por adopción, Arturo Saldívar, quien está próximo a comenzar la segunda parte de su temporada, no es la excepción y reconoce que su tauromaquia paulatinamente se ha transformado.

‘Hubo una época en la que estaba más interesado en pegar y pegar pases, que en explorar otras facetas del toreo’, señala.

A casi siete años de alternativa, habla con franqueza de su tauromaquia: ‘Hoy busco ese toreo puro, de verdad, ese en el que o el toro pasa en el muletazo o sucede cualquier cosa. Las experiencias de vida te hacen evolucionar y como artista te nutres de esas experiencias para crear tu obra. Hoy atravieso por un gran momento como persona y eso se refleja en el ruedo’.

 

SIN TRAMPAS

‘Me gusta el toreo puro, sin trampas, con la muleta plana. Ese que es complicado de hacer pero al mismo tiempo te llena el espíritu. Ese que con el toro bueno te lleva a lograr la gran faena. Pero también ese en el que si el toro es complicado hay que afrontarlo con la misma entereza’.

‘Además de que he llevado una intensa preparación física para afrontar esta segunda parte de la temporada, también he tenido una gran preparación mental’, comenta Saldívar.

Una filosofía que al día de hoy mantiene intacta es la de que ‘cada aficionado, sea la plaza que sea, paga un boleto y merece la misma entrega de parte de uno. Para mi es tan importante la Plaza México, Las Ventas o Sevilla, como la plaza más chica y modesta del mundo. Si un aficionado paga un boleto merece nuestra entrega total’.

 

FAENA PERFECTA

Tiene Saldivar una meta muy clara: ‘Quiero ser figura del toreo, que al conjuro de mi nombre se llenen las plazas y se agote el boletaje. También como artista estoy en busca de la faena perfecta’.

Llaman la atención sus palabras, pues ha cuajado trasteos importantes como aquel que le valió para cortar orejas y rabo en la Plaza México. ¿Cómo sería la faena perfecta?, ‘una faena cumbre en escenarios como la México, Guadalajara, Aguascalientes, Sevilla o Madrid. Un trasteo rotundo de principio a fin. Desde con el capote. Una faena perfecta con el toro perfecto, que llegue a grandes alturas, un trasteo lleno de arte, drama, riesgo, emoción y temple. Esa sería mi faena perfecta’, puntualiza Saldívar, quien confía que esta segunda parte de la temporada, en la que habrá compromisos de gran exigencia, será la de su consolidación.

En su calendario aparecen, además de los compromisos en plazas mexicanas, un par de fechas al hilo en Perú.

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