A la conquista de México

Cuauhtémoc Ayala quiere ampliar sus horizontes

Desdeña oportunidad de vivir en Dubai por ser torero

La vida le puso a Cuauhtémoc Ayala una difícil decisión, tener que elegir entre trabajar al frente de una importante compañía mexicana en Dubai o quedarse en nuestro país en pos de alcanzar un sueño que tenía desde niño: ser torero.

En aquel momento, vinieron a la mente del yucateco muchos recuerdos. Desde su infancia tuvo contacto con el mundo de los charros y los toros. ‘Soy charro y en un inicio, con esfuerzos, me pude comprar dos caballos’, reconoce.

Hijo de docentes, tuvo la oportunidad de hacer una ingeniería en sistemas y poco después, una maestría, lo que le abrió las puertas de importantes empresas.

‘Pude aplicar y aprobar un examen difícil para profesionistas en desarrollo en Cemex y ahí cambió mi vida pues comencé a tener algo de dinero y pude comprarme más caballos. Al mismo tiempo entrenaba y trabajaba. Siempre me daba tiempo para ambas cosas’.

‘En mi trabajo las responsabilidades iban en aumento, pero siempre me di tiempo para entrenar hasta que un día, en un cumpleaños, decidí hacer una fiesta privada e invité a un par de taurinos. Un invitado llevó a otro y así se hizo la cadenita. Al final de la fiesta, el rejoneador Fernández Madera me invitó a torear un festival, le dije que sí y a la siguiente semana toree en un pueblo yucateco’.

‘Ese día me salió un burel de menos de 300 kilos y me sentí bien. Mi sorpresa fue grande porque Fernández Madera  me volvió a invitar, sólo que esta ocasión ya fue un astado más serio. Poco a poco comencé a tener actividad taurina los fines de semana hasta que se habló de la alternativa’, confiesa Ayala, quien domina el idioma inglés.

‘Por todo lo anterior dije no a la oportunidad de Dubai, porque de qué me iba a servir tener mucho dinero si no iba a ser feliz. Así se lo dije a mi jefe y pensé que me odiaría, pero al contrario, me dijo: eso se llama pasión y te felicito, porque pocos harían eso que tú estás haciendo’.

Cuauhtémoc Ayala tomó la alternativa el uno de enero de 2016 en su natal Mérida, Yucatán, donde sale el ‘toro-toro’.

A la fecha ha sumado alrededor de 36 corridas de toros, sin contar el importante número de festejos que sumó como novillero a la jineta desde que decidió abrazar la profesión de torero, cuando prácticamente podría haber tenido asegurado su futuro.

‘Ser torero es lo mejor de mundo. No es fácil pero me hace sentir vivo’, confiesa el centauro del sureste, que una vez conquistada la península yucateca apunta sus baterías al centro y norte del país. ‘He toreado mucho aquí en el sureste mexicano pero creo que ya es momento de dar el salto a otros cosos. Me gustaría actuar en plazas grandes como la México, Aguascalientes, Guadalajara o Monterrey, por citar algunos cosos. Estoy bien preparado y dispuesto para afrontar mayores compromisos’, reconoce Cuauhtémoc, a quien le gusta superarse como persona y como profesional.

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