El futuro de Aaron Rodgers parece haber tomado un rumbo definido con su inminente regreso a las filas de los Pittsburgh Steelers. Se espera que el quarterback agente libre visite a la franquicia seis veces ganadora del Super Bowl durante el viernes y el fin de semana, en uno de los pasos clave para que el veterano quarterback vista nuevamente de negro y oro la próxima temporada para un último baile junto a un viejo conocido como Mike McCarthy.
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Sin embargo, aún no se ha cerrado ningún acuerdo, y las negociaciones continúan abiertas. La imagen del mariscal de campo mientras abandona el campo tras la dolorosa derrota en la Ronda de Comodines de los NFL Playoffs ante los Houston Texans, el pasado 12 de enero de 2026, aún está fresca en la memoria de la afición.
Los Steelers ya le habían ofrecido a Rodgers la opción de agente libre sin restricciones en abril, una medida poco común que refleja el interés genuino de la franquicia. Gracias a esa designación, Pittsburgh tiene derecho a igualar cualquier oferta que el jugador firme con otro equipo.
Además, si A-Rod termina por aceptar quedarse, los Steelers deberán otorgarle un aumento del 10% sobre el salario del año pasado, lo que le reportaría alrededor de 15 millones de dólares esta temporada. Un inconveniente práctico de esta oferta es que el pasador de 42 años solo podría firmar definitivamente con Pittsburgh una vez que comience el campamento de entrenamiento a mediados de julio, lo que añade un elemento de incertidumbre al proceso.
Algunos especularon que esta licitación podría molestar a Rodgers, pero NFL Network señaló que se considera más un documento provisional que una afrenta personal. No obstante, es probable que el pasador de más de cuatro décadas de vida quiera cobrar más de 15 millones de dólares, por lo que aún tendrá que negociar y cerrar un acuerdo con los Steelers.
Mientras tanto, Pittsburgh ha esperado pacientemente a que Rodgers tome una decisión desde aquella eliminación ante los Texans, y al parecer siempre creyeron que las cosas terminarían así, ya que no ficharon a ningún quarterback veterano durante la agencia libre. En el Draft celebrado el mes pasado, los Steelers seleccionaron a Drew Allar de Penn State en la tercera ronda, pero todavía no se le considera listo para el profesionalismo.
Si Rodgers firma, es probable que el propio Allar compita con Will Howard, en su segundo año, por el puesto de segundo quarterback, mientras que Mason Rudolph quedaría fuera de la jugada. Pittsburgh esperaba que Rodgers tomara una decisión antes del Draft, pero es sabido que A-Rod suele demorar estos anuncios sobre su futuro, un patrón que ya ha mostrado en años anteriores.
La temporada pasada, Rodgers lanzó para 3 mil 322 yardas, con 24 touchdowns y solo siete intercepciones bajo la dirección de Mike Tomlin, quien se retiró después de 19 temporadas al frente del equipo. Tomlin predijo recientemente que el cuatro veces Jugador Más Valioso regresaría a Pittsburgh. Si Rodgers renueva, trabajaría con el nuevo entrenador en jefe de los Steelers, Mike McCarthy, con quien ya compartió éxitos notables, incluido un Super Bowl juntos con Green Bay Packers.








