Acomodados a su realidad

Desde la pérdida del orgullo propio, el institucional y hasta el reconocimiento como ente de primera división, fue lo que nos dejó la más reciente jornada del futbol mexicano.

Tanto del Deportivo Guadalajara -Chivas- como el Club Tiburones Rojos -Veracruz- esta semana consumaron en buena medida y ante los ojos de la afición en general, sus aportes y sobretodo falencias para con el balompié nacional.

En el caso más sonado las Chivas de manera categórica cayeron dos veces en una semana ante su máximo rival deportivo -América-, y aunque dentro de lo presupuestado para la directiva rojiblanca esté el desgastado lema de “morirse con la frente en alto”, las agraviantes del “rebaño sagrado” van más allá del simple resultado tras sucumbir en dos clásicos por la misma diferencia.

Dentro de las obviedades está el hecho de que al conjunto rojiblanco solo le alcanza para ese nivel. Por mucho que en algunos partidos y lapsos de los mismos, contrarresten sus limitantes de talento con carácter e intensidad, el nivel y el tope deportivo de Chivas ahí está.

Incluso ya no es válido justificar estas carencias del  Deportivo Guadalajara por no contar con los mejores mexicanos en su plantel. Más allá de no contar con un proyecto deportivo efectivo y ganador, en Chivas se refleja esa carencia que tienen todos los clubes en México, que es el desarrollo deportivo. Todos los clubes en México dependen de la continua compra y venta de jugadores, al no poder potenciar las cualidades de los que ya tienen.

Este mal se acrecienta en Chivas con un plantel limitado y con directivos incapaces de hacer progresar al mismo, tanto de manera grupal como individual. Por consecuencia también se vislumbra claramente las carencias que existen en el futbolista mexicano promedio,  que obligan a los demás clubes a tener que abrirle las puertas a un mayor número de jugadores foráneos para aumentar la calidad de espectáculo que buscan brindar.

Quizás Chivas aún pueda pelear por entrar a liguilla, pero son palpables sus limitantes futbolísticas que nacen desde una directiva poco capaz en el plano deportivo y que difícilmente generará éxitos en el terreno de juego. Y Aunque disfrutar de este presente rojiblanco, como fanáticos rivales es válido, como seguidores del futbol mexicano, es ignorar la realidad. Porque la actualidad de Chivas es en buena medida un reflejo de las aspiraciones del balompié nacional en otras áreas -selección mexicana-.

Sobre el presente de los escualos, la única certeza con el –oficialmente- descenso más rápido en la historia del futbol mexicano, es que el futbol mismo los colocó en donde merecen estar.

No hay mucho que se pueda agregar al caso de Tiburones Rojos para entender que no es una institución digna de competir en primera división. En primera instancia es un club que “compró” su plaza al desaparecer a la franquicia de  los Reboceros de La Piedad -equipo que logró el ascenso a primera división en 2013-, para trasladarlo a Veracruz en una serie de movimientos dignos de un futbol poco serio.

En términos generales estamos hablando de un club que no se ganó su lugar para jugar en el “máximo circuito” en el terreno de juego. Tuvo que absorber a una franquicia para poder regresar a primera división y ya ahí no ha hecho más que subsistir sin lograr nada trascendental.

Por mucho que hayan obtenido una CopaMX en 2016 y unas cuantas participaciones en liguilla, los Tiburones Rojos desde su regreso a primera división en 2013, son el claro ejemplo de un equipo sin estructura financiera, deportiva o incluso administrativa.

Un conjunto que vive para mantenerse en el máximo circuito del futbol mexicano pero que no proyecta algo más, sencillamente no tiene cabida en el futbol azteca. Su plaza por muy tradicional que parezca, hoy podría pertenecerle a franquicias con mejores ideas y trabajos que actualmente están en el AscensoMX.

Equipo que prácticamente renueva plantel cada semestre,  que en numerosas ocasiones ha tenido problemas de adeudos con jugadores y directivos, que destapó el escándalo de dobles contratos y que en términos generales se maneja con poca seriedad, no debería ser considerado para continuar en la LigaMX.

Aunque muchos nieguen que haya suficientes equipos en la “división de plata” capaces de competir en primera, lo cierto es que al menos cinco o seis instituciones como Dorados, Bravos, Mineros, San Luis, Leones Negros y Atlante -por citar algunos-, son equipos con la capacidad de tener un proyecto en primera división en el plano inmediato.

Hace un año se le perdonó el descenso a Lobos con una multa financiera así como ahora pasará con Veracruz. La idea es tener una liga de veinte equipos, por lo tanto no habrá descensos oficiales hasta que ese cupo de competidores se cumpla, pero ¿para qué mantener plazas en donde el futbol es un mero capricho de dueños que poco o nada saben del futbol más allá del gol?

Lobos este año aprendió la lección y mejoró. Veracruz difícilmente lo hará. Su modelo deportivo y de negocios no aspira a más que solo pertenecer a lo máximo en el futbol mexicano sin que ellos aporten algo de real valor.

Y mientras estas prácticas sigan premiando a instituciones que fracasan con el balón, solo nos queda observar como tarde o temprano el futbol los acomoda en su realidad.