Advierte IECM que hay un severo déficit de de cultura cívica en la Ciudad de México

Los déficits de cultura cívica que padece la Ciudad de México están obstaculizando la consolidación de la democracia y están llegando a un punto crítico en el que o nos ocupamos de ellos o podría ponerse en riesgo el futuro de la convivencia democrática, advirtió la consejera electoral del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM), Myriam Alarcón Reyes.
Durante la presentación del Informe sobre Cultura Cívica 2017 en la alcaldía de Álvaro Obregón, advirtió que “si queremos que las elecciones sigan siendo un ancla de estabilidad política y fuente de gobernabilidad, es necesario impulsar una gran transformación cultural que solidifique la importancia del poder civilizatorio de la democracia, y de la asunción y práctica cotidiana de sus valores y principios”.
Abundo que en la Ciudad de México existe desconfianza generalizada, ya que los propios ciudadanos no confían en las personas que los rodean, pues el 74 por ciento respondió que no se podía confiar, lo cual conlleva a interpretar un potencial problema social generalizado.
Por ello, llamó a impulsar un cambio en la cultura política y precisó que este informe es una radiografía de las y los ciudadanos de la CDMX para encontrar las razones de la falta de cultura cívica, tomando en consideración dos índices diferentes: el Índice de Cultura Política, que se refiere a la participación activa en asuntos públicos, que en general relacionamos con la idea de una cultura política democrática; y el Índice de Cultura de la Legalidad, acerca de la actuación en el marco del respeto a la ley, lo que se entiende con el concepto de cultura de la legalidad.
Uno de los datos relevantes, destacó, es la percepción ciudadana sobre democracia, donde 60 por ciento de las y los encuestados piensa que el régimen prevaleciente en la ciudad no es una democracia y el 32% considera que si es una democracia. “Si analizamos por alcaldía esta misma percepción, en Álvaro Obregón, se encontró una pequeña mejora, ya que el 52 por ciento no cree que es una democracia y el 40 por ciento cree que si lo es”, expuso.
Asimismo, Alarcón Reyes sostuvo que nadie podría decir que a la ciudadanía no le importa la democracia o las elecciones, pues eso no solamente sería un error de apreciación sino que sería falso, la inmensa mayoría de las y los ciudadanos han asumido un compromiso incuestionable con la recreación de la democracia. Ese compromiso se constata en cada una de las etapas del proceso electoral, desde la organización de las elecciones y hasta la conclusión de la jornada electoral.

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