Alimentos altos en fibra mejoran digestión

En nuestro país, la mayoría de adultos consumen entre 16 y 18 gramos de fibra al día, menos de la cantidad recomendada



Un consumo de 25 gramos de fibra dietética natural al día para los adultos, recomienda la Organización Mundial de Salud (OMS) como parte de las recomendaciones para reducir el riesgo de aumento de peso no saludable y el desarrollo de enfermedades no transmisibles.

Según una publicación de la Clínica Mayo, consultada por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), la fibra es un nutriente que el organismo no puede digerir ni absorber, ya que pasa de manera casi intacta por el estómago, a los intestinos para salir del cuerpo, lo que la diferencia de las grasas, proteínas u otros carbohidratos, como los almidones o azúcares que el organismo descompone y absorbe.

Se sabe que hay dos tipos de fibras: la soluble (presente en avena, chícharos, frijoles, manzana, plátano, aguacate, zanahoria y algunos cítricos), que ralentiza la digestión y puede ayudar a reducir el colesterol y la glucosa en sangre.

La otra es la insoluble (contenida en la harina integral, salvado de trigo, frutos secos, coliflor y papa), que favorece el movimiento de los alimentos por el aparato digestivo y aumenta el volumen de las heces.

Cabe señalar que, en su mayoría, las personas consumen cantidades menores de alimentos que contienen fibra, lo que contribuye significativamente al alto índice de enfermedades crónicas.

Según se sabe, en el país, los adultos ingieren, en promedio, entre 16 y 18 gramos de fibra al día.

Los beneficios

El consumo adecuado de fibra, señalan los expertos, disminuye también el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes, además de regular el tránsito intestinal, mejorando la digestión; controlar la diarrea, aminorar la enfermedad diverticular y la posibilidad de desarrollar cáncer colorrectal.

De acuerdo al artículo ¿Cuál es el papel de la fibra en la salud digestiva?, las dietas con alto contenido de este nutriente requieren un mayor tiempo de masticación y, por lo tanto, mayor salivación, lo cual tiene un efecto saciante al enlentecer el vaciado gástrico, lo que ayuda en el control de peso.