AMLO controla todo y va por INE; ¿cuida el Estado Mayor a Evo?

Poco a poco, Andrés Manuel López Obrador se ha apoderado de las instituciones.

Controla el Congreso, con los diputados hasta la mayoría calificada, y los senadores, con mayoría simple, gracias al voto de 31 millones de mexicanos y a negociaciones y acuerdos.

También tiene casi la mitad de los congresos estatales y el de la CDMX.

En la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) colocó a Arturo Zaldívar Lelo de Larrea en sustitución de Luis María Aguilar, quien se oponía a reducir los salarios y a su proyecto de nación.

Curiosamente, Zaldívar Lelo de Larrea ocupa el sitio dejado por Genaro David Góngora Pimentel, abierto simpatizante y amigo del tabasqueño.

A su colección ha sumado la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), donde impuso a Rosario Piedra Ibarra, hija de Rosario Ibarra de Piedra, sin mérito alguno más allá de eso.

Y ya va también por el Instituto Nacional Electoral (INE), de dónde sacará a Lorenzo Córdova Vianello, quien forma parte de la mafia del poder y de la burócracia dorada.

El proyecto presentado por el diputado de Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Sergio Gutiérrez Luna, y suscrito por su bancada, busca reformar el artículo 41 constitucional y la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, para que la presidencia del instituto sea de tres años rotativa.

O sea, evitar que un solo hombre o mujer dirija al INE por nueve años  consecutivos, como actualmente lo mandata la ley.

Así, en 2020 Andrés Manuel tendrá el control absoluto de la mayoría de las instituciones y de los tres poderes.

 

Está muerta la CNDH

¿Se imagina usted a Rosario Piedra Ibarra, incipiente e ignorante titular de la CNDH desde la noche del martes enfrentar al gobierno federal?

¿Con qué autonomía emitirá recomendaciones por la eventual violación de los derechos fundamentales, si fue el presidente quien impuso?

Suena, por simple lógica, poco probable.

Y luego de su candidez, por llamarle decentemente, mostrada la misma noche de su protesta al cargo en el Senado cuando le preguntaron sobre el asesinato de periodistas este sexenio, ya no hay nada qué hacer.

 

El Estado Mayor

El Estado Mayor Presidencial (EMP) ya no existe.

Esos ocho mil elementos y centenares de vehículos, aviones y helicópteros que significaban al menos 500 millones de pesos anuales para cuidar a los presidentes y ex se eliminaron.

Ya no existen.

Pero ayer, en la conferencia de prensa de Evo Morales, el ex presidente de Bolivia asilado en México, y cuando Claudia Sheinbaum lo declaró huésped distinguido ¡zas!, que aparecen al menos ocho sujetos mal encarados, uniformados con traje negro, corbata roja o guinda, chícharo al oído, atléticos, zapato lustrado y cuatro camionetas blindadas, de esas que remataron en Los Pinoles para ayudar a los pobres.

¿Eran del Estado Mayor?

Porque los tuiteros, feisbuqueros y toda esa fauna de las redes de inmediato buscó y encontró fotos de algunos de ellos ¡cuidando a Felipe Calderón Hinojosa y a Enrique Peña Nieto?

¿Qué pató mamá cuacuá?

 

¿No le pierden?

Cien pesos por persona viaje redondo.

Esa es la tarifa que se cobrará a los aficionados que asistan el próximo lunes al estadio Azteca a ver el juego entre Jefes de Kansas City y Cargadores de Los Angeles.

Porque anuncian que no habrá estacionamiento en el estadio.

Así, como ha sido en las anteriores visitas del mundo enefeliano, habilitarán estaciones o terminales en diversos puntos de la CDMX de donde saldrán los camiones.

Ni modo, limusina naranja.  O a pincel.

 

Vámonos:  Puentazo en puerta.

 

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