AMLO ya tiene todo en Pemex; el día que Deschamps supo que seguía él

Andrés Manuel López Obrador tiene ya el control absoluto de Petróleos Mexicanos (Pemex).

La operación de rescate y relanzamiento pasa necesariamente por el sindicato y Carlos Romero Deschamps, líder desde hace 26 años, era un obstáculo.

Ayer terminó su cacicazgo.

Renunció a la dirigencia del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), luego de dos décadas y media y de acumular una riqueza y poder inexplicables.

Es símbolo de la corrupción, de líderes sindicales enriquecidos a costa de los trabajadores y de la complicidad de los gobiernos.

Aquella tarde del 9 de julio pasado, Romero Deschamps comía con su abogado, Juan Collado Mocelo, en el restaurante Morton’s de Paseo de las Palmas en las Lomas de Chapultepec.

Agentes de la Fiscalía General de la República (FGR) se presentaron en el lugar para cumplimentar una orden de aprehensión.

El petrolero creía que iban con él.

Pidió clemencia, que no lo maltrataran.

Pero no.

Iban por el abogado de políticos como Carlos y Raúl Salinas de Gortari, Diego Fernández de Cevallos, Carlos Ahumada, Enrique Peña Nieto y él.

Collado Mocelo está en el Reclusorio Norte desde entonces,  acusado de lavado de dinero y delincuencia organizada.

El, fuera del sindicato y libre… por ahora.

Existen dos investigaciones en su contra en la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) del SAT que comanda Santiago Nieto Castillo y la Fiscalía General de la República (FGR) ha sido informada.

Así lo confirmó ayer Andrés Manuel.

Nacido en Tampico, Tamaulipas, llegó a la dirigencia  del sindicato petrolero, después de ser chofer de Joaquín Hernández Galicia La Quina, detenido y procesado por Carlos Salinas de Gortari en 1989 en un operativo para legitimar su gobierno, luego del fraude en las elecciones de 1988, cuando desplazó a Cuauhtémoc Cárdenas.

Sebastián Guzmán Cabrera estuvo cuatro años al frente del gremio y, en junio de 1993, Salinas de Gortari, El Innombrable, le regaló el sindicato.

El dirigente que sirvió al PRI y al PAN por igual es símbolo de la corrupción y Andrés Manuel lo marginó de la cúpula en Pemex desde el principio de su gobierno.

No fue invitado a la celebración de la expropiación petrolera el 18 de marzo ni a ningún evento oficial.

Manuel Limón Hernández, diputado federal del PRI y ex tesorero de Romero Deschamps, es, por ahora, el dirigente y deberá convocar a una elección.

Por años fue denunciada la corrupción en el sindicato petrolero, pero jamás se hizo nada.

En la navidad de 2010, en el brindis en el Campo Marte con la fuente presidencial, pregunté a Felipe Calderón Hinojosa por qué no limpiaba Pemex, tal como hizo con Luz y Fuerza del Centro, la que liquidó el 11 de octubre de 2009.

-No es fácil. Imagínate, me paran todo el país, me contestó el michoacano.

Y se fue en 2012.

Jamás se atrevió a enfrentar el sindicato.

Enrique Peña Nieto, evidentemente, jamás lo haría.

Eran del mismo equipo.

Durante su sexenio fue senador por el tricolor.

Y, curiosamente, cuando se conocieron pasajes insultantes como aquella foto de su hija, Paulina Romero, en un jet privado, acompañada por sus  perros.

Romero Deschamps todavía emitió un comunicado donde fija su posición y da un coletazo en la agonía.

-Tal parece que se ha recrudecido la antigua posición de vernos como contrarios y no como complemento en la tarea de respaldar a Pemex en su compromiso histórico de ser garantía del desarrollo nacional. Por ello, ante un escenario poco favorable para el cabal cumplimiento de mi responsabilidad como secretario he decidido presentar mi renuncia.

La limpia tiene que ser total, en las 36 secciones del sindicato.

De nada servirá si sólo se repite la historia: tirar a un líder, como sucedió con La Quina, para que llegue otro líder y se enquiste.

 

Vámonos: Hoy se dará el banderazo al aeropuerto de Santa Lucía.

 

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