Arma Silveti la escandalera

Traza Diego faena de altos vuelos malograda con la toledana

El triunfador, su hermano Juan, quien corta su primera oreja de novillero

QUERÉTARO.- Una noche preciosa de excelente clima fue el marco en el que se dio la corrida mixta charro taurina en la Plaza Santa María de Querétaro. Ante casi tres cuartos de entrada, el festejo se engalanó con el acompañamiento de un extraordinario grupo de mariachis, que sonaron entonadísimos pasodobles.

Se lidiaron toros de Los Encinos, ganadería propiedad del escrupuloso criador Eduardo Martínez Urquidi, quien envió toros de buena presencia y de buen juego en términos generales. Sobresalieron los jugados en tercero, cuarto quinto y sexto lugares. Estos dos últimos, de nota mayor.

El rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza firmó dos actuaciones de altos vuelos que malogró con los aceros por lo que todo quedó en fuertes palmas.

A pie, el diestro Diego  Silveti lidió en primer lugar un toro que fue de más a menos y que al final del muletazo concluía con la cara arriba. Palmas.

Lo mejor llegó con su segundo, burel con el que armó la escandalera. El burel de inicio saltó al callejón y maltrató a un fotógrafo que afortunadamente sólo sufrió la paliza, porque pudo ser peor.

Desde con el capote, Diego dejó ver sus intenciones. Cuajó verónicas de mucho temple y gran transmisión. Se echó el capote a la espalda y puso al público al filo de la butaca.

Con la muleta ligó dos péndulos sin moverse. Toreó por ambos lados con temple y gusto en tandas muy bien rematadas con pases de pecho y desdenes.

La faena, a más, y el público totalmente entregado. Rubricó su labor con bernardinas. Tras estocada entera y dos golpes de descabello tuvo nutrida petición de oreja que el juez no otorgó. Dio triunfal vuelta al ruedo.

El rejoneador de novillos Guillermo Hermoso de Mendoza toreó bien pero  mató mal. Palmas en su lote.

El novillero Juan Silveti fue el triunfador de la velada. Firmó su mejor actuación desde su debut profesional. Con el capote sobresalió un quite de gaoneras muy personal.

El de Los Encinos tuvo un muy buen lado derecho, que Juan supo aprovechar. Se gustó y se relajó en tandas templadas y lentas. Cerró con lasernistas y remató su labor con un espadazo entero fulminante para cortar la primera oreja de su carrera.

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