Bailongo por un año; ya fue mucho aprendizaje

El lunes próximo habrá un bailongo.

Se cumple un año del triunfo de Andrés Manuel López Obrador en la elección más esperanzadora de la historia, después de la de Vicente Fox en 2000.

Y en el Zócalo habrá celebración… austera.

Austera como ha sido todo este gobierno, como si ahorrando y no gastando, pero sin producir ni invertir, la economía trabajara.

Los 30.1 millones de mexicanos que votaron por la autollamada Cuarta Transformación no pensaron jamás que doce meses después de vitorear la victoria de la presunta democracia y a siete de iniciado el nuevo gobierno, el panorama fuese de incertidumbre y poco halagüeño.

Acabar mediante el voto con el ‘maldito y corrupto’ Partido Revolucionario Institucional (PRI), así como con los ‘conservadores y mochos’ del Partido Acción Nacional (PAN), igualmente corruptos y responsables de la estúpida guerra contra el narcotráfico, ha sido doloroso y muy caro.

El periodo de aprendizaje ya debió concluir, pero no es así y continúa costando inversiones y provocando daños que tardarán años en reponerse.

Los 500 mil millones de pesos que Andrés Manuel prometió de puros ahorros para cumplir con lo ofrecido en campaña, fue imposible conseguirlos, pero se aferra a buscarlos y recorta y recorta recursos con el argumento de la corrupción.

López Obrador no sabe de todo, ni está obligado, claro, pero no lo acepta.

-Por eso no delego, a mí no me engañan, dijo el domingo en Quintana Roo, cuando la reportera María Cristina de la Cruz le dijo que sus cifras sobre reducción de delitos están mal.

Y ese es el problema.

Ciertamente hay que estar alerta, pero también delegar.

Un jefe, un director, un líder, un gobernante no puede ni debe hacer todo.

Para ello debe rodearse de un equipo competente, eficiente y, muy importante, leal. Y su gabinete no lo es.

Ya lo dijo ayer Ricardo Monreal, coordinador de los senadores de Morena:

-Andrés Manuel necesita un gabinete más cercano y que lo acompañe más.

No necesita de un Francisco Garduño Yáñez, su amigo, sí, pero un funcionario engreído que traiciona a su jefe con sus tonterías como llamar fifís a los elementos de la Policía Federal que fueron transferidos a la Guardia Nacional a la de sin susto y enviados a instalaciones de quinta.

Garduño Yáñez fue bateado por Vicente Fox cuando López lo propuso como jefe de la policía capitalina, luego de que éste fuera cesado tras el linchamiento de federales en San Juan Ixtayopan, Tláhuac.

O de Javier Jiménez Espriú; de Olga Sánchez Cordero, que no existe; de Octavio Romero, que no da una en Pemex; de Irma Eréndira Sandoval, que se hace bolas en la Función Pública; o de Alejandra Frausto, en Cultura.

Tampoco le hacen bien diputados y senadores ignorantes como Ernesto Vargas Contreras –Ernesto D’Alessio-, quien con una trayectoria académica de cursos de piano y música en Canadá y estudios en el Centro de Educación Artística de Televisa, y que llegó por la vía plurinominal –se la regalaron, pues– se atreve a criticar a Paola Espinosa, una de las mejores deportistas en la historia de México.

¿Con qué autoridad juzga  la clavadista y medallista en Juegos Olímpicos, Centroamericanos, Panamericanos y en Campeonato Mundial?

Espinosa es la máxima ganadora de medallas y el mediocre diputado, advenedizo como su protector Eric Flores, inventor y dueño del extinto Partido Encuentro Social (PES), asume una posición de perdonavidas.

Es el mismo que en twitter dijo a un hombre “se equivoca, usted no me paga”, que no sabe escribir y tiene faltas de ortografía.

O de Sergio Mayer, el de la dislexia mental –así lo dijo- y de las constantes muestras de ignorancia.

O de Cuauhtémoc Blanco, gobernador de Morelos que no puede hilar tres palabras. E impresentables como el alcalde de Gustavo A. Madero, Francisco Chíguil, quien autorizó la reapertura del antro New’s Divine.

Por eso Marcelo Ebrard es prácticamente el vicepresidente.

Y por eso las constantes equivocaciones, cifras que no coinciden, estadísticas distintas en Pemex, CFE, Salud, Seguridad Pública, Economía, Hacienda.

Y la frase que hoy es desafortunadamente clásica:

-Yo tengo otros datos.

 

Vámonos: El IMER agoniza. Sí, también víctima de los recortes.

Ayer anunció música todo el día en Reactor 105.7 por el recorte.

 

albermontmex@yahoo.es                          @albermontmex

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