Caos en la frontera: 7 horas para cruzar

SAN DIEGO, EU.- Los camiones avanzaban tardaban ayer hasta siete horas en cruzar a través del tráfico y algunas tiendas reportaban menos clientes en las ciudades de la frontera entre México y Estados Unidos, luego que la escasez de personal, vinculada a un aumento en las solicitudes de asilo, agravó la de por sí difícil situación en los puestos de control.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiteró su amenaza de cerrar la frontera, o partes de ella, diciendo que el Congreso podría evitar tal cierre cambiando las leyes para corregir lo que llamó “lagunas” de inmigración.

Los líderes empresariales de ambos lados de la frontera han criticado fuertemente la amenaza, asegurando que un cierre perjudicaría a las cadenas de suministro y un comercio diario de 1,700 millones de dólares en algunos de los cruces más transitados del mundo.

Petra Gómez, de 63 años, dueña de la tienda de descuento Buy 4 Less cerca del cruce de Otay Mesa, en California, dijo que las amenazas de Trump también estaban afectando a los comerciantes.

“Muchas personas no cruzan por temor a que si cierran la frontera quedarán atrapadas”, dijo, refiriéndose a las decenas de miles de personas que cruzan todos los días desde Tijuana a California. “Si cierran la frontera, tendré que cerrar porque no tendré clientes”.

Sin embargo, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, descartó el miércoles pérdidas graves debido a la lentitud registrada en algunos puntos fronterizos y aseguró que su Gobierno está en constante comunicación con autoridades estadounidenses para mantener la frontera abierta.

“No es significativa (…) no hay”, dijo López Obrador consultado por las pérdidas durante su habitual rueda de prensa. “No nos conviene a nadie el cierre de la frontera, no es lo más recomendable”.

 

Sin aguacates

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) estimó que alrededor de 100 mil migrantes fueron detenidos o encontrados en la frontera en marzo, el nivel más alto en una década. La mayoría son familias centroamericanas que solicitan asilo.

La CBP dijo que suspendería las operaciones de carga todos los sábados en uno de sus puntos de cruce de El Paso hasta que tuviera suficiente personal para operar completamente.

El miércoles, algunos, pero no todos, los carriles estaban abiertos al tráfico comercial en El Paso, Laredo y Otay Mesa. La espera más larga se extendió hasta siete horas en una sección del cruce de El Paso donde solo uno de los seis carriles estaba abierto en un puente importante, según el CBP.

Según un testigo, en Ciudad Juárez, al otro lado de la frontera con El Paso, las líneas de camiones eran más largas de lo habitual.

Movimientos por Tamaulipas

En Nuevo Laredo, Tamaulipas, ante la contingencia, se habilitó un carril (Módulo 2) en el Puente “Solidaridad” de Colombia, para que los pedimentos puedan cruzar y así aliviar las filas.

El Presidente de la Asociación de Agentes Aduanales de Nuevo Laredo, Gary Pedraza, confirmó que el Puente del Comercio Mundial (PUENTE III) continúa procesando las operaciones comerciales a pesar de la medida sin precedentes que tomó el Gobierno de Estados Unidos en esta frontera y que está afectando a cerca de 750 oficiales americanos de aduana.

México es el tercer socio comercial más grande de Estados Unidos y es su mayor proveedor de productos agrícolas, incluyendo hortalizas y aguacates.

“Los aguacates, en particular, tienen el potencial de convertirse en el nuevo oro verde en términos de precios (si un cierre causara una escasez), dijo Moody’s en un informe.

Los estadounidenses se quedarían sin aguacates en tres semanas si se detuvieran las importaciones de México, dijo Steve Barnard, presidente y director ejecutivo de Mission Produce, el mayor distribuidor y productor de aguacates del mundo.

La Mesa Redonda Empresarial, un poderoso grupo privado de presión, envió el miércoles una carta a los funcionarios de la Casa Blanca asegurando que cerrar la frontera dañaría gravemente a las empresas estadounidenses, en particular a las que dependen de los empleados que viajan diariamente para trabajar desde México.

Luis Ventura, de 23 años, cruza todos los días desde Tijuana para trabajar en una agencia de aduanas en San Diego. Más que una simple preocupación por su trabajo, teme que un cierre lo alejaría de su hijo.

“Si cierras la frontera, me quedo en Tijuana sin trabajo o me quedo aquí sin familia”, se lamentó.