Captura de El Mencho: un avance, pero no la solución, según Ricardo Anaya

El coordinador del PAN en el Senado advirtió que la violencia podría intensificarse si no se logra desmantelar por completo la organización criminal


El Mencho
Anaya advierte riesgo de más violencia tras captura de “El Mencho”

La detención y muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, es un avance en el combate al crimen organizado y sería miope no reconocerlo; sin embargo, existe el riesgo de que la violencia se agrave si no se desmantela toda la organización criminal, advirtió el coordinador del PAN en el Senado, Ricardo Anaya Cortés.

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“La detención de este criminal es, por supuesto, un avance, sería miope no reconocerlo, pero hay también un riesgo gigantesco si no hemos aprendido de la historia”, afirmó el legislador, al señalar que la captura de un líder criminal, por sí sola, no garantiza la pacificación del país.

Explicó que la experiencia en México demuestra que cuando solo se actúa contra la cabeza de una organización, sin desarticular su estructura, el resultado puede ser el surgimiento de nuevos grupos y el incremento de la violencia. “Cuando se detiene a la cabeza de una organización criminal y no se desmantela a la organización criminal, lejos de resolverse el problema, el problema se agrava“, sostuvo.

Anaya Cortés, en entrevista, antes de participar en la Junta de Coordinación Política de la Cámara alta, indicó que el gobierno debe implementar una estrategia integral basada en inteligencia, que incluya la ruptura de las redes de protección política y operativa que permiten el funcionamiento de estos grupos. “Desmantelar a la organización implica, entre otras cosas y de manera fundamental, que se rompan los vínculos con funcionarios del gobierno, con políticos, con alcaldes, con gobernadores, con ministerios públicos, porque eso está en la raíz del problema”, señaló.

Afirmó que el objetivo central debe ser la pacificación del país, por lo que insistió en que el operativo no debe limitarse a la captura del líder, sino extenderse a toda la estructura criminal. Señaló que, de lo contrario, se corre el riesgo de repetir episodios del pasado en los que la detención de capos derivó en fracturas internas y confrontaciones entre grupos rivales.

Recordó que, tras la detención de Miguel Ángel Félix Gallardo en 1989, el Cártel de Guadalajara se dividió y dio origen a nuevas organizaciones criminales; asimismo, la captura de Osiel Cárdenas Guillén provocó la ruptura entre el Cártel del Golfo y Los Zetas, lo que desató una ola de violencia en el noreste del país. De igual forma, señaló que la detención de Alfredo Beltrán Leyva generó la escisión del Cártel de Sinaloa, mientras que la muerte de Ignacio Coronel provocó la fragmentación del Cártel del Milenio, de donde surgió el propio Cártel Jalisco Nueva Generación.

En ese sentido, subrayó que, si no se actúa contra toda la organización, el resultado puede ser contrario al esperado.

“Si lo único que hacen es detener a la cabeza, la historia nos dice que lo que va a ocurrir es que habrá no menos, sino inclusive más violencia que la que había antes”, advirtió.