Causa de injusticia

Muchos son los conflictos sociales y políticos que en el mundo se han desatado en los últimos años y una de las principales causas de ello es la extrema concentración de la riqueza en unas cuantas manos.
Se puede decir que al término de 2019 los 26 más millonarios poseían tanto dinero como el de las 380 millones de personas más pobres del mundo. Apenas un año antes se requerían de 17 súper ricos más para cubrir la exigua riqueza de esos mismos miles de millones de terrícolas.
De acuerdo al último informe de la Oxfam (confederación internacional formada por 17 organizaciones no gubernamentales nacionales que realizan labores humanitarias en 90 países) los multimillonarios aumentaron su riqueza en 2,500 millones de dólares por día, mientras que los ingresos de los más pobres del mundo cayó en 11 por ciento.
Tan sólo el hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, alcanzó 116 mil millones de dólares al cierre del año pasado; apenas el uno por ciento de esa cifra es el presupuesto total de Etiopia para salud.
Las 500 personas más acaudaladas acumularon en el pasado año 25 por ciento más dinero que en el 2018, con lo que sumaron a su fortuna un billón 200 mil millones de dólares para alcanzar en conjunto 5 billones 900 mil millones de dólares.
Por cierto que el mexicano Carlos Slim dejo de estar en el Top Ten de los súper ricos del mundo al ser desplazado al lugar 11 con una fortuna de 61 mil quinientos millones de dólares, 6,700 millones de solares más que el 2018.
¿Quieren más inequidad?

SUSURROS
La deuda pública de los estados y municipios del país rompió record al tercer trimestre del 2019 con un débito total de 579 mil 709 millones de pesos y para este año se espera un mayor incremento.
A pesar de ello sólo Coahuila, Chihuahua, Nuevo León y Quintana Roo llega a grados de endeudamiento preocupantes aunque aún manejables con un techo de mayor endeudamiento de solo cinco por ciento.
La falta de crecimiento de la economía nacional y la disminución en las partidas federales a estados y municipios puede generar presiones para la solicitud de más créditos, lo que podría llevar una situación delicada a mediano plazo.
Por lo pronto, salvo los cuatro estados mencionados el resto las entidades tienen deudas manejables, Jalisco por ejemplo mantiene un nivel sostenible, de rango bajo, con el 37.3 por ciento de sus Ingresos de Libre Disposición (ILD) comprometidos para el pago del servicio de su deuda.
En cambio Coahuila requiere el 153.6 por ciento de su ILD y Chihuahua llega al 148 por ciento de su ILD.
En sí misma la deuda pública no es condenable, permite inversiones para obras onerosas que sin empréstitos no podrían llevarse a cabo, pero una carga excesiva para el pago del crédito puede ahogar las administraciones, estatales o municipales, por lo que la vigilancia de los montos que se deben es imprescindible.

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