CDMX no es un oasis en un desierto de crimen; ¡400 mil millones condonados por Calderón y EP!

La Ciudad de México vive una crisis de violencia, inseguridad, crimen y delincuencia jamás vista.

En el gobierno de Marcelo Ebrard vivíamos una mentira.

Se dijo y se creyó, que la capital del país era una especie de oasis en medio del desierto de las ejecuciones, los levantones, las decapitaciones, los secuestros, los tiroteos y el narcotráfico.

Aquí no pasaba nada.

Con más de 80 mil policías y sede de los tres poderes de la Unión, era prácticamente imposible vivir escenarios como los de provincia, donde los cárteles mandan, controlan, someten y gobiernan.

Miguel Angel Mancera, procurador de Justicia en el gobierno de Ebrard, llegó con una popularidad de 66 por ciento, impulsado por Andrés Manuel López Obrador en la elección de 2006 y por su carisma y aceptación y por sus muestras de valentía y arrojo en distintas oportunidades.

Durante su gobierno comenzó a erosionarse el presunto control del sexenio ebrardista y la matanza del Heaven, en 2013, así como el tiroteo en Tláhuac, para capturar a Felipe de Jesús Pérez Luna, El Ojos, y el tiroteo en Garibaldi, ya con él como senador, son acaso los casos más sonados de su sexenio, que concluyó oficialmente el 5 de diciembre de 2018.

La aparición de integrantes de diversos cárteles del narcotráfico fue atribuida siempre a la facilidad que significa la urbe para esconderse y no a la instalación y operación de esos grupos.

Hoy, Claudia Sheinbaum Pardo enfrenta la realidad.

La inseguridad en la CDMX ha crecido y es incontenible.

Desde que asumió la jefatura de gobierno la ex integrante del CEU e ingeniera e investigadora de la UNAM, los homicidios se dispararon 66 por ciento comparados con el mismo periodo de Mancera: 742 desde el 5 de diciembre de 2018 y 128 sólo en abril.

Y son cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Los asaltos, los ataques a mujeres en el metro y los homicidios a plena luz del día y en zonas como Polanco y la Condesa, presuntamente seguras por céntricas, muestran cómo la seguridad se ha perdido.

Seis meses después, y como sucede en materia ambiental, donde la mandataria capitalina también enfrentó la peor crisis en su primer semestre apenas la semana pasada, ya no puede culpar al pasado del que, incluso, forma parte, porque fue secretaria del medio ambiente en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador en la ciudad.

Ayer, Ernestina Godoy Ramos reconoció que la CDMX vice una crisis de seguridad, de crimen y de homicidios.

No podría negarlo u ocultarlo.

Y Sheinbaum y su equipo lo sabían cuando asumieron la responsabilidad.

No es válido voltear hacia atrás y señalar a quienes ya se han ido. Un semestre después, la responsabilidad es absolutamente suya y del jefe de la policía, Jesús Orta Martínez, y de la procuradora, Ernestina Godoy.

Las cabezas son las responsables y, hasta ahora, no han dado resultado.

Andrés Manuel López Obrador reconoció ayer que no ha disminuido la inseguridad ni la violencia a nivel federal.

-Hemos controlado la incidencia delictiva, pero no ha habido una disminución considerable.

Ya en los datos de este mes hay una disminución en homicidios y en otros delitos, pero muy marginal. La gente sabe eso, que no se ha podido resolver el problema de la inseguridad, de la violencia, pero al mismo tiempo nos tienen confianza y sabe que lo vamos a lograr, en el mediano plazo se va a lograr bajar la incidencia delictiva.

Y sí.

Según las cifras del SESNSP, en abril pasado hubo una reducción mínima, pero reducción, de 2 por ciento en homicidios en comparación con abril de 2018.

Así, con 2 mil 716 homicidios dolosos, abril es el mes con el número más bajo de víctimas en seis meses del gobierno de Andrés Manuel.

En abril de 2018 se registraron 2 mil 762, cuando Enrique Peña Nieto aún era presidente.

No obstante, según esas mismas cifras oficiales, el primer cuatrimestre de 2019 es el más violento desde 1997, cuando comenzó la contabilidad, con 11 mil 221 homicidios dolosos, por 10 mil 512 del mismo periodo de 2018.

 

Nomás 400 mil millones

Andrés Manuel sacudió ayer a los mexicanos.

Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto condonaron 400 mil millones de pesos de impuestos a la mafia del poder.

Sí, a grandes empresas y a particulares cercanos a Los Pinos, hoy convertido en museo.

Colmilludo, el preciso firmó un decreto para acabar con esas condonaciones.

Sabe que no necesitaba firmarlo.

Simple y sencillamente no lo hubiera hecho más y ya.

El tabasqueño criticó que los presidentes anteriores perdonaran esas deudas, esas millonadas que, en consecuencia, no entraron al erario, pero se contradice:

Condonar 11 mil millones de pesos a tabasqueños en rebeldía, promovida por él hace 25 años, en detrimento de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y del erario federal es lo mismo.

Los exquisitos dirán que la diferencia es que esos tabasqueños están jodidos y que los premiados con la condonación de impuestos son, en su mayoría, multimillonarios.

Y sí, pero la sustancia es la misma: miles de millones que se perdonan por decisión presidencial, mientras el resto de la perrada -en la que estoy incluido, por cierto- pagan sus impuestos y sus servicios cada mes.

¿O qué, son menos?

 

Vámonos: Y faltan el No Circula y la verificación.

 

albermontmex@yahoo.es            @albermontmex

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