Cien días

Realmente en cien días no es mucho lo que algún gobierno pueda avanzar al inicio de su gestión, esa evaluación, seguro ocurrencias de algún mercadólogo, no es valedera para medir el arranque de una administración.
Sin embargo, el presidente de López Obrador cayó en la tentación de mostrar sus avances de los cien días con una gran evaluación por sectores, en los cuales destaca fundamentalmente el cambio de política de gobierno.
Los detractores de Morena se lanzaron con críticas desde el punto de vista neoliberal, como si este fuera una continuidad de los sexenios anteriores. Cuando hay un claro cambio de rumbo.
Por eso es fundamental analizar lo hasta hoy hecho por la Federación con esa óptica de nuevo gobierno que no fincará sus logros en números macroeconómicos vanos, sino en beneficios a las mayorías.
Pero insistimos que cien días no es un lapso suficiente para medir logros, apenas para sentar bases y marcar directrices, lo que bien ha sabido hacer el hombre de Macuspana.
Lo realmente importante a partir de hoy es que las denuncias hechas, las acusaciones marcadas, los errores señalados, el combate a la corrupción y la pacificación del país empiecen a dar frutos con mejor reparto de la riqueza, castigo a los corruptos y beneficios sociales generalizados que a la vez propicien el repunte económico.
Los cien días así, fueron aprovechados por el oficialismo con la reiteración del compromiso adquirido con una frase definitoria: “antes muerto que traidor”, frente a empresarios, líderes sindicales, dirigentes de los partidos políticos y representantes de diversos sectores de la sociedad.
Pero los cien días también fueron aprovechados por la oposición para propalar lo que llama yerros del gobierno morenista, sin reconocer que lo que se inició el primero de diciembre del 2018, fue una administración Federal distinta en la concepción, rumbo y acción.
Lo mejor, quizá, hubiese sido dejar pasar estos cien días y esperar a la primera evaluación formal de un gobierno: el Informe Presidencial, cuando ya se deberá contar con elementos suficientes para probar el cambio y sus logros.

SUSURROS
Lo que se ha puesto muy bueno es el agarrón entre Yeidckol Polevnsky, presidenta de morena y el líder senatorial de ese partido, Ricardo Monreal.
El escenario de la batalla es el estado de Puebla, donde en breve habrá de definirse quien será el candidato oficial de los morenos. Luis Miguel Barbosa respaldado por Yeidckol o el impulsado por Ricardo al Senador Alejandro Armenta.
Quien pierda Yeidckol o Ricardo, quedará muy debilitado políticamente. Yeidckol tiene un periodo de mando definido en Morena más corto que el de Ricardo en la coordinación senatorial que podría llegar a seis años, pero cualquiera pudiera caer antes.
La declaración de López Obrador de que nadie puede usar su nombre a favor durante el procero pre y electoral, confronta aún más a los rijosos, mientras que Alejandro Rojas Díaz Duran, hombre cercano a Monreal, no para en acciones para debilitar a la lideresa morenista, pero en su historial no hay grandes éxitos por sus habilidades políticas. Ya veremos.
Email: salvadormartinez@visionmx.com Twitter: @salvador_mtz

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