‘Cierro un ciclo’

Anuncia Garibay temporada del adiós

Sumará alrededor de treinta festejos

El diestro Ignacio Garibay dio a conocer que dirá adiós a la profesión, por lo que comenzará una temporada de despedida que concluirá el próximo año. La intención es sumar alrededor de treinta tardes. Por lo pronto, ya tiene firmadas las plazas de Huamantla, San Luis Potosí y Zacatecas, con fechas por definir.

Tiene la ilusión de verse anunciado en la próxima Temporada Grande de la Plaza México, aunque ahí no sería su adiós definitivo, eso será en la próxima Feria de San Marcos en Aguascalientes.

El picador Erick Morales y al banderillero Ángel González formarán parte de su cuadrilla. Su representante será el subalterno retirado Ángel Martín González.

 

CICLOS

‘Cierro un ciclo. Todo en la vida son ciclos’, dice Garibay tras tomar la decisión de anunciar su campaña del adiós. Habla con mucho sentimiento: ‘Es el momento oportuno porque aún puedo, estoy en plenitud de facultades y la temporada que se tiene trazada es importante, treinta corridas de toros. Es momento de irse ahora que estoy fuerte y puedo dejar un grato sabor de boca en el recuerdo de la afición’.

Durante su carrera ha probado la miel y la hiel. El torero, hoy padre de familia, ha sabido invertir lo que gana arriesgando la vida. Aunque incursiona en otros ambientes ajenos a la tauromaquia, reconoce: ‘Soy torero. Muchas veces, en la soledad del campo bravo, en estos últimos meses, me he cuestionado qué haré después. No es sencillo. Dicen que para vivir pleno tienes que dedicarte a lo que te hace feliz. No encuentro otra actividad que me haga más feliz que torear’.

Con cada palabra, las lágrimas se aglutinan en la mirada del torero, que contiene el llanto y se mantiene entero… pero los ojos no mienten.

‘Falta mucho tiempo para dejar de torear. Me resulta difícil imaginar que será la última vez que parta plaza en cada escenario en que me presente’, confiesa.

Para tomar esta decisión toma fortaleza de su familia, ‘lo más importante de mi vida, más allá de todo’, confiesa.

‘El toreo es una escuela de vida. Mis hijos y mi esposa saben lo que es la vocación. Si me despidiera del toreo por el camino fácil de irme y ya, no sería un buen ejemplo para mis hijos. Ellos mismos me pedirían que me despidiera como lo voy a hacer’, puntualiza.

El repentino anuncio del torero trae a colación el comentario de un apoderado que solía decir que: ‘Ver a un torero maduro, en plenitud de facultades, es como degustar un buen cognac’.

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