Columna Alternativa: DE VIDA O MUERTE

‘De vida o muerte’

Por Gustavo Mares

En la casa sevillana del diestro peruano Andrés Roca Rey, hace unos días, se reunieron una importante cantidad de profesionales taurinos, incluidas las principales figuras de la tauromaquia. Aseguran que se trató el tema de las medidas de apoyo que pedirán al gobierno y la estrategia a seguir durante la ‘descalada’ propiciada por la crisis sanitaria.

Acudieron Enrique Ponce, Julián López ‘El Juli’, José María Manzanares, José Antonio ‘Morante de la Puebla’, Pablo Aguado, Diego Urdiales, Sebastián Castella, Miguel Ángel Perera, Paco Ureña y Manuel Escribano, además de José Pedro Prados ‘El Fundi’ y Cristina Sánchez. Por los asistentes se desprenden otros temas que seguramente se abordaron.

‘El Fundi’ apoya la celebración de los festejos televisados. En tanto, Sánchez es una importante personalidad mediática, que puede ejercer de enlace entre la televisión y el mundo taurino.

Del otro lado, varias de las principales figuras del toreo se han declarado contrarios a la celebración de espectáculos televisados ‘a puerta cerrada’.

Aunque tanto Prados como Sánchez forman parte de la Fundación del Toro de Lidia, hay que señalar que ‘El Fundi’ es el hombre fuerte de la Unión de Toreros de España, mientras que el grueso de las figuras –por no decir todas- forman parte de la Asociación de Matadores de España. La Unión apoya la transmisión de festejos a puerta cerrada, en tanto que la Asociación, que encabeza el diestro Juan Diego, no lo considera viable.

El pasado 28 de abril, el reconocido diario español ABC de Sevilla dio a conocer que la Unión de Toreros planificaba llevar a cabo, de manera conjunta, una serie de novilladas televisadas a través de Canal Sur. Las novilladas están programadas para comenzar el 27 de junio.

Del otro lado, las figuras han expresado públicamente su oposición a los festejos televisados sin público. ‘Morante de la Puebla’ dijo al respecto a la prensa española: ‘No estoy de acuerdo. El toreo es cultura, una fiesta donde el público forma parte fundamental del propio acontecimiento’.

Es evidente que el tema de la transmisión por televisión se tocó aquella noche y quizá hasta fue el tema central, porque más allá de ayudas del gobierno –que en la práctica en ese país son mínimas y aquí jamás han existido-, está claro que un mal movimiento durante esta crisis sanitaria podría ser la ‘puntilla’ para la fiesta brava, que antes de la pandemia ya atravesaba por momentos difíciles.

El toreo gravita en tres figuras principales: el toro, el torero y el empresario. Pero jamás se puede dejar pasar por alto al elemento más importante para la celebración del toreo como evento público: la afición.

La mayor parte del arte debe experimentarse in situ. Jamás será igual ver un cuadro en el museo, que en la televisión. Con el toreo pasa lo mismo, pero hay más, porque el público juega aquí un papel fundamental, no sólo genera ingresos en esta época en la que los patrocinadores se han alejado de la tauromaquia, sino que marcan la pauta del mismo. Piden orejas, indultos, abuchean, encumbran. Son los que lanzan cojines al ruedo si no les gustó y los que sacan a hombros al torero que les gustó.

Son los que velan por la integridad del toro.

Los diestros en lo alto del escalafón hispano consideran que la transmisión de festejos sin público, y su importante papel en el mismo, podría ser argumento ‘anti’ al hacerlo ver como el simple sacrificio de seis reses y no como el ritual litúrgico que representa para los aficionados y que se aprecia en las transmisiones habituales. Es el impacto mediático de matar seis toros en comparación a realizar un acto cultural y de profundos simbolismos respaldados por los aficionados en un evento netamente democrático en el que acuden ricos y pobres, que pueden externar libremente su voz.

Aquí en nuestro país, los ‘reporfans’ se rasgan las vestiduras porque comparan el escenario taurino español y mexicano, y con la mano en la cintura critican sin saber.

En todo el mundo el covid-19 está pegando duro. En el ‘planeta de los toros’ también, sin embargo, México tiene la fortuna del calendario porque estamos viviendo la crisis sanitaria a mediados de año, cuando la actividad suele bajar. Incluso hay toreros que ‘hacen corte de caja’ porque saben que junio y julio poco se torea.

Esto no quiere decir que no haya fuertes daños, porque sí. Por la crisis sanitaria no se pudieron dar las ferias de Aguascalientes, Texcoco y Puebla, además de que cesó la actividad en varios estados del país. Aseguran expertos que por lo mismo no se pudieron lidiar alrededor de cincuenta encierros. Duro golpe a la economía.

No hace falta ser erudito en la materia para comprender, que seguramente los profesionales del toreo mexicano se reúnen constantemente para tocar el tema. Pero no se puede hacer algo al respecto, en tanto no haya una fecha definida para la celebración de eventos públicos, lo que podría suceder hoy cuando se conozca el futuro oficial del torneo de futbol. No dude usted que estén preparando, llegado el momento, un regreso ‘a tambor batiente’.

El calendario ‘juega a nuestro favor’. Allá la pandemia les tocó en los meses de mayor actividad. Las decisiones y resultados que surjan en la madre patria serán parámetro para que en nuestro país se tome la mejor decisión.

Para finalizar, la pregunta de la semana: ¿Habrá solidaridad y empatía entre los profesionales taurinos mexicanos?