Con el corazón en la mano

A través de todo tiempo se ha dicho que el amor es un sentimiento que mueve al mundo… hay diversas clases de amores como el de padres e hijos… así lo manifiesta Alex Fernández en El tiempo no perdona, canción muy sentimental.

“Cuando la escuché me enamoré incluso al grabarla no podía ni cantar porque lloraba, a mi papá le gustó, lloró, está orgulloso de mi y no es precisamente algo dedicado a mi padre, es el ciclo interminable de la vida misma”.

Descendiente de una muy respetada estirpe en el género bravío, desde luego profesa cariño hacia los señores Vicente así como Alejandro.

“Admiro a mi padre y abuelo como artistas y personas, canto el mariachi tratando de refrescarlo porque es lo que me gusta, hay urbano o reggaetón pero lo que me llama es lo que canto”.

Al venir de tan renombrada dinastía hay diferentes vertientes,

“Hay quienes dicen que es fácil por tener esta familia, otros dirán que es más difícil pero todo depende de la aceptación de la gente que en mi caso me ha sorprendido; el reto es seguir subiendo”.

En el rubro de padre e hijo se llega a la utopía de voltear los papeles.

“Me hubiera encantado ser papá de mi papá, los hijos somos más que ingratos, inmaduros, crecemos y nos vamos; los papás siempre tienen la razón porque cuentan con experiencia y siempre quieren nuestro bien”.

En un momento dado esta canción recuerda a Mi viejo interpretada por Piero.

“Sí la trajo a mi memoria porque también la canta mi abuelo y ojalá El tiempo no perdona llegue a ser en mí como esa canción”.

Dicen que el tiempo no pasa, es el ser humano quien camina.

“Vamos juntos”.

Quizá jamás se sepa si el ser viene o va por esa misteriosa curva…