Conexiones políticas

Pensar que el crimen organizado es ajeno a la política es ingenuo, si bien su nacimiento vino de su sometimiento a los cuerpos policiacos que los controlaban y extorsionaban, hoy gozan de poderes autónomos y capacidad de reacción violenta sin precedente.
Lo visto el viernes en el atentado contra Omar García Harfuch, es manifestación de la violencia de los cárteles y de su poderío bélico, pero el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), va mucho más allá con una estructura financiera, económica y política, con personeros de nivel en esos sectores.
Sabido es que el exgobernador de Nayarit, Roberto Sandoval, estaba a su servicio como también lo estaba el Fiscal Estatal, Édgar Veytia, quien hoy paga una condena de 20 años de prisión en Estados Unidos.
Por eso, pretender acabar con el CJNG con meras acciones policiacas es ilusorio y por eso bien ha hecho el Gobierno Federal en cortar las fuentes de financiamiento como se hizo a principios de este mes cuando se bloquearon 1939 cuentas de empresas y personas ligadas al CJNG, donde movían miles de millones de pesos.
Lo sucedido en Colima, con el asesinato del Juez Federal Uriel Villegas Ortiz y su esposa, así como el atentado al Secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México pueden considerarse venganzas por la afectación económica sufrida por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) que encabeza Santiago Nieto.
También venganzas son algunas de las acciones de oposición al Gobierno de AMLO por actores políticos que con la bandera democrática busca sólo proteger a quien les dio origen no en balde, Nemecio Oceguera alias El Mencho es el delincuente más buscado por la DEA que sale de Jalisco para expandirse a Colima, Nayarit y por lo menos una docena de estados más.
Esta realidad hace indispensable que el Estado Mexicano acabe con El Mencho y su cártel o corre el riesgo de quedar en sus manos.

SUSURROS

El viaje del presidente López Obrador a Estados Unidos para entrevistarse con su homólogo norteamericano debe analizarse desde una perspectiva política pragmática y no ideológica, como algunos de los que nada les gusta quieren hacer ver.
Las diferencias de ideologías entre AMLO y Trump son abismales, pero, así como Donald tolera, respeta y hasta respalda al Gobierno Mexicano, éste tolera, respeta y hasta respalda al de Washington.
Este es el pragmatismo político de las conveniencias mutuas que si bien tienen un costo son aceptadas porqué conllevan un mayór beneficio que perjuicio.
La política es engañosa pero cuando los soportes son sólidos no deben ponerse en riesgo.

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