Crecimiento o desarrollo

Durante décadas se nos vendió el prurito de que crecimiento económico significaba mejores condiciones de vida para los mexicanos, que entre más creciera el PIB mas desarrollo alcanzaba el país.
La realidad fue otra, el crecimiento económico fue pobre sin dar beneficios reales a la mayoría de los mexicanos, el modelo de desarrollo sirvió solo para concentrar más la riqueza, no para distribuirla.
Hoy, los principales indicadores económicos están a la baja o se encuentran amenazados por su fragilidad pero ello no ha impactado aún negativamente en las grandes mayorías, aunque si, en los ingresos esperados de los súper ricos y súper empresas.
Los programas sociales del Gobierno Federal tienden a mejorar las condiciones de vida de millones de jóvenes, madres solteras, discapacitados y adultos mayores, entre otros segmentos vulnerables, desplazados por el neoliberalismo vivido.
Crecimiento y desarrollo no son sinónimos, el primero se basa en fríos números macroeconomicos, el segundo en las condiciones de mejoría social (educación, salud y alimentación) para las mayorías nacionales.
El crecimiento económico promedio del 2 por ciento anual de los últimos 6 sexenios solo dejo al 50 por ciento de la población del país en la pobreza y erigió a una decena de mexicanos como sultanes, dueños de la riqueza nacional.
Ahora se busca cambiar el modelo de desarrollo a uno más equitativo, de mayor redistribución de la riqueza y de mejores oportunidades de permeabilidad social.
El objetivo es bueno, pero aún no se ven las virtudes de los nuevos planes de desarrollo, el arranque ha sido lento con muchos obstáculos. El reto es vencerlos.

SUSURROS
Aún no se digería el escándalo de la sorpresiva detención del acaudalado y poderoso penalista Juan Collado, cuando viene la intempestiva renuncia del súper delegado federal de Jalisco, Carlos Lomelí Bolaños.
La cercanía de Lomelí con Andrés Manuel López Obrador no le fue suficiente para mantenerse a salvo de las indagatorias de la Secretaria de la Función Pública, a cargo de Irma Erendira Sandoval, la cual encontró elementos suficientes para dudar de la conducta del jalisciense a quien se atribuyen tráfico de influencias y conflictos de interés en la adjudicación de millonarios contratos de provedúria al sector publico.
El caso de Carlos Lomelí, de prosperar debidamente con precisas investigaciones y eventuales procesos penales sustentados, daría al régimen lopezobradorista solidez en sus pronunciamientos contra la corrupción y la impunidad.
A estos se suman los procesos abiertos contra Emilio Lozoya y Juan Collado, símbolos de la corrupción de sexenios pasados, pero la investigación a Lomelí, podría ser el gran inicio de la depuración del actual gobierno, porque aún hay muchos en la administración publica que distan bastante de ser honestos.

Email: salvadormartinez@visionmx.com Twitter: @salvador_mtz
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One Comments

  1. Reply Post By CARLOS

    De que sirve que se diga hay crecimiento económico si no existe una adecuada distribución de los beneficios que debería aportar dicho crecimiento.
    no sirve decir que se incrementa la reserva económica, si no existen servicios públicos adecuados, de salud, agua drenaje etc.
    Un Estado que presume acumulación de riqueza, demuestra que solo hay pobreza. El Estado no existe para generar reservas, sino para procurar se distribuya bienestar a los que menos tienen.

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