De la guerra, a la final del mundial

Croacia, el invitado sorpresa

Hace 20 años debutó como nación independiente.- En Brasil 2014 México lo eliminó, hoy el tricolor está estancado y ellos…

La Selección de Croacia sorprende a propios y extraños, y contra todo pronóstico está en la final del Mundial.

Es el equipo sensación y ejemplo a seguir, por su crecimiento futbolístico y por esa entrega que derrocha en cada partido, por el corazón guerrero de sus jugadores.

Tras la disolución de Yugoslavia, Croacia consumó su Independencia de Serbia en el 1991, pero a pesar de ello vivieron cuatro años de guerra, tras los cuales las fuerzas serbias abandonan su territorio.

La Guerra de los Balcanes habita aún en la memoria de los jugadores que por primera vez llegan a una final de Mundial.

 

DE LAS BALAS A LA FINAL

Su incursión como país independiente en una Copa del Mundo se dio precisamente en Francis 1998, cuando el equipo alcanzó las semifinales, donde enfrentó al anfitrión y perdió.

Hoy, 20 años después, esos pequeños que corrían sobre campos minados y esquivaban balas y bombas, son unos guerreros de las cancha de futbol y pelearán por el título Mundial.

Sus historias son asombrosas: Luka Modric, Ivan Rakitic y Mario Madzukic, vivieron las atrocidades de una guerra, con las luces de sus hogares apagadas para evitar un bombardeo, o el andar en las calles en zigzag para no ser blancos de los francotiradores serbios.

Estos guerreros croatas se forjaron entre balas y sangre.

Modric por ejemplo, tras ver el fusilamiento de su abuelo por paramilitares serbios en Zaton, fue refugiado en Zadar y ahí desarrolló si talento futbolístico, hasta llamar la atención del Dinamo de Zagreb y el Tottenham inglés.

Mario Mandzukic por su lado, también abandonó Zagreb y se refugió en Ditzingen, Alemania y tras cinco años y le revocación de su permiso de residencia, tuvo que regresar a casa en 1996.

Mandzukic se formó en la guerra de los Balcanes. La muerte, la desolación, la barbarie marcaron su memoria, tatuaron su piel. Y en verdad lo hicieron, porque se tatuó los brazos y parte de la espalda con mensajes de guerra.

Muchas historias en la actual selección croata, pero un común denominador, todos encontraron motivación en la selección que ganó el tercer sitio en Francia 98, que dio alegría a los Balcanes y a un pueblo devastado por la guerra.

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