De sorpresas y sorprendidos

Se dice con mucha sabiduría que en la política no existen sorpresas, tan solo existen los sorprendidos. Y tal vez habría que aplicar el análisis de contexto para que no nos veamos sorprendidos como espectadores de este bien armado show, ya que, en la cercanía de los días venideros, estaremos presenciando un acomodo de cuestiones que pueden rayar en lo inesperado. Así, en un primer momento, en tiempo presente se está llevando a cabo una consulta popular que resulta un auténtico desperdicio de recursos, pero también, desperdicio de la real oportunidad por hacer de este primer acercamiento al ejercicio, una experiencia gratificante y con implicaciones reales, tangibles y de palpables beneficios para el ciudadano participante. Sin embargo, ya hemos puntualizado en otras entregas de esta columna, cuán inútil resulta poner a la vista de un consultado una pregunta que no resiste un análisis de coherencia frase por frase. Además de lo anterior, las consecuencias jurídicas que podrían derivar de un hipotético “si” vinculante, serán lo más cercanas a la nada. No podría existir un escenario punible para los “actores políticos del pasado”, cuando la gran mayoría de los delitos por los que posiblemente podría fincarse una responsabilidad penal, se encuentran prescritos y no es posible que se lleven a una investigación ministerial, y mucho menos a su consignación ante un juzgado penal competente. Pero insisto, no hay sorpresa alguna hasta esto que parece que es de muchos conocido.

El siguiente paso: la etapa en donde después del derrumbe y fracaso de la consulta popular vendrán justificaciones, pero por igual, acusaciones convenientes desde el poder federal. Estas, serán un apuntalamiento para la narrativa que el mismo ha venido construyendo. El ataque reiterado al Instituto Nacional Electoral, quien será receptora de todas las culpas posibles ante el previsible fiasco por la pobre participación ciudadana, será una constante para los próximos días. Lo anterior, vendrá aderezado por los odios rancios a opositores del régimen, quienes estarán nuevamente en el escenario imaginario de los villanos al haber armado una campaña que menguó las enormes posibilidades democráticas de un evento como el que armó en esta gran farsa, donde hicieron comparsa gobierno y suprema corte de justicia.

Me atrevo a hacer un pronóstico; la consulta popular si acaso rayará un porcentaje cercano al 10% de participación en el mejor de los casos. Desde ahí, lo que hemos narrado en las anteriores líneas, es un escenario que necesariamente se tendrá que construir para evitar que el recordatorio del dispendio de casi 600 millones de pesos sea un nuevo lastre para la 4T. Pero también, previsiblemente, la ruta de un nuevo relato puede estar en proceso en estos mismos momentos.

Tampoco hay sorpresa hasta este tramo por lo notorio que en el horizonte se avizora el fracaso y la muy mala primera experiencia que se tiene ante esta consulta. Pero probablemente lo que venga se pondrá mejor. La expectativa creada al haber vendido el ejercicio de consulta como una puerta esperanzadora para hacer pagar a los villanos y pecadores del pasado encarnados en los ex presidentes de la república, por igual tendrá que ser un cajón a llenar ante la ya conocida imposibilidad de hacerlo material y legalmente. Es ahí donde la autoridad federal tendrá que ofrecer un resultado visible mediante un generoso sacrificio puesto a la vista del pueblo bondadoso. Los grandes navegantes en el océano de la impunidad pactada, aún se encuentran a sus anchas en un mar apacible, posiblemente al saberse beneficiariosde un pacto de no agresión que se firmara en los finales del pasado sexenio. Aquí si es donde posiblemente podríamos encontrar a algunos sorprendidos; aquellos que se podrían encaminar al patíbulo ante una presión popular y mediática por resultados exigidos al sistema de justicia. Podríamos ver una consignación de algún personaje de peso en el pasado. Pero la sed de la turba no cesa con cualquier pececillo, tendría que ofertársele un verdadero tiburón para que el impacto positivo hacia el gobierno por tal acción tuviera reales dividendos.

Pero quizá el panorama no acaba ahí. Ya hemos visto la respuesta que deviene de esos peces grandes que, acorralados también tienen dientes. Si hay patadas, también habrá para todos. Quizá un video, quizá una grabación que involucren a los actuales actores políticos, pueden hacer las veces de respuesta en la eventualidad del ataque a los figurones del ayer. Y ahí también hay de donde excusarse. ¿O es una mera coincidencia el que se haya revelado con bombo y platillo el espionaje practicado en sexenios pasados? De ahí la excusa perfecta para lavarse la cara y encaminar la discusión hacia lo perverso de aquellos que espiaban, más no sobre las conductas reprobables reveladas. Así que; ¿sorpresas o sorprendidos en este bonito circo?, muy pronto veremos.