Deleitan las Galas de Invierno

El Circo Atayde Hermanos alista celebración de su 131 aniversario con espectáculo navideño para toda la familia

Las Galas de Invierno 2018 del internacional Circo Atayde Hermanos llegaron a la Ciudad de México para iniciar una serie de presentaciones que se prolongarán hasta el 6 de enero en el Centro Cultural Teatro 1.

Un total de 17 números dan forma y encanto a la función que la empresa familiar preparó para esta nueva temporada.

Fundado en 1888, el Circo Atayde Hermanos celebró en 2018 sus primeros 130 años de vida, y con las presentes Galas de Invierno entra a la celebración de su 131 aniversario.

Consecuentemente, preparó un programa con números hilarantes que desternillan de risa al público y lo mantiene sentado al filo de la butaca y lleno de emoción.

Como preshow, apareció en el escenario el payaso Alain Carlos, quien con sus actos y gracejadas arrancó las primeras carcajadas a los asistentes.

El opening “Magia vamos a hacer”, presentado por el maestro de ceremonias Elías Ajít y a cargo del ensamble del circo hizo presente la fastuosidad y mundo de ilusión que guarda a esa producción.

El ensamble de vistosas coreografías, luces y cuerpos estilizados abrió la puerta a las Galas de Invierno que desde los años 50 se presentaban en la Arena México, y ya en los años recientes en la que fuera la casa del Circo Atayde, la Carpa Astros en la Calzada de Tlalpan; Ahora, en el Centro Cultural Teatro 1, el reto es honrar esa añeja tradición.

Eric Mcgill, el hombre que desafiando las leyes de gravedad y con una cuerda como su única herramienta vuela por los aires, presentó su número “Straps”.

Siguió “Bullets over Broadway” a cargo del Ensamble Atayde Hermanos, un espectáculo que evoca las más grandes producciones de esa avenida, capital de las artes escénicas en Estados Unidos.

Luego, en un aro de casi dos metros de diámetro, el artista Alonso Venegas hace giros que se antojan imposibles, pero ahí están, a la vista del público, con su acto “Cry Wheel”, en tanto, el payaso Rulo, con varios diábolos, su sombrero y una mochila, emocionó e hizo reír a todos con malabares inocentes, mas no por ello menos difíciles de ejecutar.

Belleza, elegancia y sutil figura se conjugan en la artista suiza Isabelle Dalí, quien vuela al compás de la música de tango. Su número acrobático se llama “Lyra”. Ella dio paso a Christopher Stoinev Atayde, perteneciente a la quinta generación de esa dinastía de artistas circenses, con sus malabares con pelotas, bolos, y aros que pulsa en la oscuridad.

Con la chispa y la magia que lo identifica, el duende de los hoola-hoops, Marco Antonio Penagos, hizo su número primero con seis aros y luego con el doble.

Después, suspendido en el aire y sosteniéndose nada más que con los dientes, realizó otro acto para terminar su actuación con una cantidad increíble de aros, muchísimos, tanto que que es difícil contarlos.

Alain Carlos regresó con su rutina “El Pintor”, la cual le permite convivir con el público. Subió a una pareja de asistentes al escenario y los colocó en posición de modelos para ser reproducidos en un lienzo. Paleta de colores en mano, el payaso se dedicó a pintar a él, que sostenía una flor, y a ella, en actitud coqueta. El resultado fue realmente impredecible.

El primer acto de la Gala de Invierno concluyó con “El péndulo”, en el que Benny Ibarra, sin red protectora y a más de 20 metros de altura, robó el aliento al público porque en las alturas camina, corre y da maromas sobre esa gigantesca estructura metálica que gira y se balancea propiciando que el artista corra y se mueva a velocidad realmente vertiginosa.

En la segunda parte, los números del Ensamble Atayde hermanos (“¡Ay caramba”!), Eric Mcgill (“Trapeze ballant”), Rulo (“Monociclos”), Sixto y Lucía (“Quick change”) y de la compañía artística en pleno (“Gran finale”), completaron la Gala de Invierno con la que el Circo Atayde Hermanos inicia su celebración rumbo a su 131 aniversario de vida.