Denver Broncos buscarían dejar a los Pittsburgh Steelers sin Aaron Rodgers

No sería la primera vez que el coach de Denver busca un quarterback experimentado


Aaron Rodgers
Foto: Reuters

Los Pittsburgh Steelers habían dejado en claro que Aaron Rodgers tenía hasta la víspera del Draft 2026 para informar si volvería para una segunda temporada vestido de negro y oro. Todo parecía encaminado y el veterano quarterback de 42 años se perfilaba como la pieza que completaría el rompecabezas ofensivo de la franquicia seis veces ganadora del Super Bowl. Pero el tablero ha comenzado a moverse de una insospechada manera.

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Según un reporte de Pro Football Talk, los Denver Broncos podrían estar a punto de meterse en la carrera por Rodgers. La información ha cimbrado lo suficiente en Pennsylvania como para encender las alarmas en el seno del equipo de Pittsburgh, ya que Denver estaría considerando seriamente traer al cuatro veces MVP para una visita.

El motivo no es caprichoso, pues Bo Nix, el joven mariscal de campo que había tomado las riendas del equipo, sufrió una fractura de tobillo en la ronda divisional de los Playoffs, y su recuperación para el arranque de la temporada no está garantizada.

Sean Payton, el entrenador en jefe de los equinos, es un hombre acostumbrado a los riesgos calculados. Y en Rodgers, a pesar de sus 42 años, podría ver una solución temporal de lujo.

La publicación lo plantea en términos sumamente reveladores, ya que estipula que Payton podría sentirse tentado a apostar por una mejora de un año si considera que el veterano aún puede rendir al nivel que lo convirtió en leyenda, además de tener un equipo listo para que un pasador de su calibre, tenga el arsenal suficiente para guiarlos a su destino deseado.

No sería la primera vez que el coach de Denver busca un quarterback experimentado para sostener una ventana de competencia inmediata. Pero lo cierto es que esto no significa que los Steelers hayan dejado de ser los favoritos. Lo siguen siendo, y por mucho.

Pittsburgh ha construido su discurso alrededor de Rodgers desde hace semanas, y la franquicia ha actuado en consecuencia, a la espera, negociando en silencio y con plena confianza en que el quarterback eligió su proyecto por encima de otros. Pero la irrupción de Denver, así sea apenas un rumor con bases lógicas, añade una capa de incertidumbre que ningún equipo quiere tener a semanas del Draft.

Para Rodgers, que ya demostró el año pasado que no le teme a los plazos ni a las decisiones tardías, tener dos opciones en la mesa no es un problema. Es, quizás, una posición de poder. Para los Steelers, en cambio, la aparición de un competidor de peso como los Broncos es una distracción incómoda. Y para Denver, simplemente es la posibilidad de resolver una crisis antes de que la temporada se les escape.

Quedan dos semanas para el Draft. El reloj sigue corriendo. Y ahora, además de Pittsburgh, hay que mirar hacia Denver para conocer el destino de una leyenda digna del Salón de la Fama y la pista que elegirá para su último baile.