Efraín Juárez y Joel Huiqui rompen la sequía de 13 años y devuelven el orgullo a los directores técnicos de nuestro país en una final histórica entre Pumas y Cruz Azul
La hora de los entrenadores mexicanos

Por: Gustavo Mares
Los dirigentes del balompié mexicano pueden sentirse orgullosos de su capacidad como empresarios. Han convertido la Liga MX en una máquina generadora de ingresos y uno de los espectáculos deportivos más rentables del país. Sin embargo, también merecen una profunda autocrítica, porque durante muchos años han descuidado la formación sistemática de valores, talentos y técnicos nacionales, tanto en el terreno de juego como en los banquillos.
A diferencia de otros países que acompañan paso a paso el desarrollo de sus nuevas generaciones, en nuestro país predomina la cultura del ahí se va a la espera de que los talentos surjan por sí solos.
Es como si se tratara de cultivar flores, mientras en otras latitudes se seleccionan con cuidado las semillas, se prepara la tierra y se nutre el crecimiento, aquí se lanzan las semillas a la buena de Dios, confiando en que la fértil tierra mexicana producirá grandes exponentes del futbol por mérito propio.
GRAN VALOR
Precisamente por eso, la gran final del Clausura 2026 entre Pumas de la UNAM y la Máquina Cementera de la Cruz Azul adquiere un valor simbólico extraordinario.
Dos instituciones históricas del futbol mexicano llegan a la serie definitiva con entrenadores mexicanos: Efraín Juárez en los universitarios y Joel Huiqui al frente de la Máquina Celeste.
LEJANO 2013
Desde el Torneo de Clausura 2013 no se tenía una final de Liga MX con dos directores técnicos de tierra azteca.
En aquella ocasión, el cuadro de las Águilas del América de Miguel el Piojo Herrera enfrentó a la Máquina Celeste de la Cruz Azul dirigido por Guillermo Vázquez.
Ese duelo quedó grabado en la memoria colectiva por su dramatismo. Los cementeros estuvieron a minutos de coronarse, pero dos goles agónicos del equipo azulcrema llevaron todo a penaltis, serie en la que las Águilas se alzaron con el título.
Aquella decepción marcó profundamente a la institución celeste, pero alimentó el diccionario con la palabra Cruzazuleada, nada grato para el conjunto de La Noria, que busca el desquite con un técnico mexicano al mando.
EXTRANJEROS
El predominio de entrenadores de importación en los últimos años ha sido notorio y ha opacado el trabajo de los técnicos nacionales.
Sin embargo, esta final rompe esa tendencia y pone fin a una larga sequía en las instancias decisivas.
El último mexicano en disputar una final antes de esta fue Ignacio Ambriz, quien en el Torneo de Apertura 2022 llevó a los Diablos Rojos del Toluca hasta la serie definitiva ante los Tuzos del Pachuca, cuadro contra el que mordieron el polvo.
Antes, en el Torneo Guardianes 2020, Ambriz había conseguido lo máximo al coronarse campeón con los Esmeraldas del León, precisamente ante Pumas de la UNAM, con goles de Emanuel Gigliotti y Yairo Moreno.
CONSISTENCIA
Los de la máxima casa de estudios llegan a esta final como el equipo más consistente de la temporada. Lideraron la Tabla General y mostraron gran carácter en la Liguilla.
Eliminaron al América en cuartos de final tras un vibrante empate global de 6-6 resuelto por el criterio de posición en la clasificación general, y dejaron fuera a Pachuca en semifinales con un marcador global de 1-1 y la misma definición con base en el escalafón de la clasificación general.
Efraín Juárez logró construir un proyecto con identidad clara, recibió el respaldo de la directiva en los momentos más complicados y convirtió al equipo en uno de los principales favoritos al cetro.
Su manejo sereno y capacidad para sacar lo mejor de un plantel universitario lleno de jóvenes prometedores resaltan como un ejemplo a seguir.
CASO HUIQUI
Cruz Azul representa una de las historias más inspiradoras del torneo. Tercero en la fase regular, la Máquina vivió un renacimiento tras la salida del director técnico de importación Nicolás Larcamón.
Joel Huiqui, ex defensor del equipo celeste, tomó el mando como interino y cambió radicalmente la mentalidad del plantel cementero.
Con una racha invicta de cuatro victorias y un empate en sus primeros cinco partidos, eliminó a los rojinegros del Atlas y luego dio la sorpresa al dejar fuera a las Chivas Rayadas del Guadalajara.
Su llegada ha devuelto ilusión y solidez a un equipo que necesitaba exactamente ese impulso de alguien que conoce la casa y la historia celeste.
Esta serie marca el cierre de casi seis años sin un campeón dirigido por un técnico mexicano.
NOMBRES
Desde el título de Ignacio Ambriz con León en 2020, los trofeos de Liga MX han quedado mayoritariamente en manos de estrategas extranjeros como André Jardine, Diego Cocca, Ricardo Ferretti o Antonio Mohamed.
Hogaño, Juárez o Huiqui pondrán fin a esa racha y devolverán el cetro a un entrenador nacido en México, demostrando que la preparación local puede competir y vencer en el más alto nivel.
A lo largo de la historia reciente, varios directores técnicos nacionales han demostrado su valía en finales. Enrique Meza, Fernando Quirarte, Hugo Sánchez, Mario Carrillo, José Luis Trejo, José Manuel de la Torre, Víctor Manuel Vucetich, Benjamín Galindo, Guillermo Vázquez y Tomás Boy, entre otros, han protagonizado duelos de banquillo en instancias decisivas.
Esta final, número trece del siglo XXI con dos mexicanos, confirma que el talento local cuando se le da oportunidad y confianza, está a la altura de las exigencias del futbol actual.
Pumas y Cruz Azul, dos de los equipos considerados grandes y emblemáticos del país, se enfrentarán en una serie de ida y vuelta que promete intensidad, pasión y un espectáculo inolvidable.
RESURGIMIENTO
La rivalidad histórica entre auriazules y celestes añade un ingrediente extra de emoción a una final que trasciende lo deportivo.
Más allá del trofeo en disputa, esta serie tiene un significado profundo porque representa el resurgimiento y reconocimiento al trabajo de los entrenadores formados en México.
Efraín Juárez ha exhibido madurez táctica y liderazgo sólido, mientras Joel Huiqui ha inyectado convicción y orden en un equipo que lo necesitaba.
Ambos casos demuestran que los técnicos mexicanos poseen las herramientas necesarias para dirigir a los grandes equipos cuando se les brinda la plataforma adecuada.
REGRESO TRIUNFAL
Sea quien resulte vencedor, el Clausura 2026 quedará registrado como el torneo en el que los estrategas mexicanos regresaron con fuerza al trono de la Liga MX.
Juárez y Huiqui son parte de esa historia. Uno de ellos escribirá su nombre con letras doradas y demostrará, una vez más, que el talento nacional tiene mucho que aportar cuando se le brinda la confianza necesaria. El futbol mexicano vive la hora de sus propios entrenadores.







