Despresurización de cárceles y reinserción, una realidad

Crean dispositivo de monitoreo de infractores

Permitirá ubicar a preliberados en imagen, voz y huella dactilar

Las cárceles en México llegaron a su fin como “universidades del crimen”. Ahora, los procesados en libertad serán monitoreados por voz, huellas dactilares, imagen y ubicación física vía satélite.

La intención es no solo localizarlos, sino garantizar que no reincidan y que realmente se reinserten a la sociedad con una sana conducta.

Esto, por medio de un dispositivo pequeño, manejable y amable, conectado vía bluetooth a un teléfono celular antihackeo, que devuelve la dignidad a los infractores de la ley y les permita no ser señalados durante sus actividades diarias (trabajo, familia, estudios, etc.).

El dispositivo es parte de un Sistema Integral de Control Extramuros (SICEM) desarrollado por mexicanos con experiencia de años en tecnología biométrica-conductual, vigilancia de reos en libertad, sistema penitenciario y nueva justicia penal acusatoria.

La idea central es vigilar y hacer inteligencia para la confianza social, con estricto apego a las garantías constitucionales y a los derechos humanos universales.

Manuel González, especialista en tecnología y Rogelio Rueda de León, experto en justicia penal adversarial y sistemas penitenciarios, entrevistados por Ovaciones señalaron que “el tiempo en que las personas con libertad condicional tenían que acudir a firmar libros en un juzgado cada semana, quincena o mes, ya es un tema obsoleto”, sustituible por la tecnología.

Explicaron que el dispositivo siempre está ligado con un aparato celular y se compartirá señal bluetooth en un radio de 30 metros. Lo anterior, adicional a rastreo GPS del dispositivo y el aparato celular.

El celular no es un equipo comercial sino especial, con características sofisticadas para prevenir manipulación, se le adicionarán códigos exclusivos para evitar el hackeo e intervención de programas intrusos. Además, se podrá detectar inmediatamente los intentos de sabotaje.

Con estas garantías el portador tiene plena libertad de movimiento para poder convivir con su familia, estudiar o trabajar, sin ser marcado, estigmatizado o cuestionado en el núcleo social.

A través del equipo móvil, una vez que fue adjudicado por la autoridad o adquirido por el procesado en libertad, el beneficiario de la medida judicial podrá recibir información sobre su propio proceso e información para su reinserción positiva; dígase oportunidades de trabajo de acuerdo a su perfil, programas de control de adicciones, soporte sicológico, trabajo social y muchas cuestiones más.

Tradicionalmente estas exigencias provocan que el procesado en libertad pierda días completos y, por la frecuencia, tarde o temprano sea despedido de su trabajo, lo cual impacta en la pérdida de su economía y múltiples perjuicios para la familia.

En ese momento, el procesado en libertad es materia prima para volver a delinquir o recaer en adicciones y patologías ya superadas mientras estuvo en prisión.

 

Firma a distancia

Con el dispositivo SICEM, el procesado podrá comunicarse cada día de firma y no romper con su sistema laboral o de vida.

En ese momento podrá ser monitoreado en voz, huella dactilar, imagen y posición georeferencial dentro de la agenda y marco que previamente le fijó el juez responsable de emitir la sentencia o posibilitó beneficios anticipados de acuerdo al nuevo sistema de justicia penal adversarial o acusatorio.

El procesado podrá comunicarse en cualquier momento con el centro de control para aclarar cualquier tipo de duda o situación, así como para proponer esquemas de trabajo, estudio o reparación del daño que agilice la conclusión de sentencia y redunde en beneficio de las víctimas de delito.

Toda la información será recibida por robots, programados en distintas fases, para evitar temas de corrupción y transparentar toda la información que además servirá como plataforma de datos.

El dispositivo, diseñado y probado desde hace años en gabinete, es una herramienta con características inherentes a la realidad nacional, para apoyar al Nuevo Sistema de Justicia y sus medidas cautelares derivadas.

Al operar con estos estándares de calidad internacional, los procesados en libertad gozan de total protección a los derechos humanos y se les libera de la “marca social”.

Y a la vez, la ciudadanía tendrá plena confianza de que las personas que cometieron un delito están siendo monitoreadas para apartarlos de las conductas antisociales y de las drogas.

Con el dispositivo, las autoridades podrán saber si los procesados en libertad estuvieron cerca de un hecho delictivo y actuar en consecuencia.

También se podrán detectar patrones de conducta no deseables y hacer recomendaciones o en su defecto disminuir el esquema de beneficios.

Esta forma de trabajo en países del norte de Europa ha generado una pronta despresurización de penales y, hasta el cierre de estos, con múltiples beneficios para la ciudadanía y financieramente para el gobierno.

Con el dispositivo se termina con el miedo y pánico social que refiere: “lo van a soltar y no lo van a vigilar. Va a salir y perfeccionará lo que aprendió en la cárcel. Seguro ya lo están esperando sus cómplices para integrarlo al crimen común y organizado. Seguirá en contacto telefónico para operar dentro y fuera del penal”.

Estas fobias son naturales en la sociedad y el gobierno no tiene capacidad para dar seguimiento puntal a cada persona excarcelada, de ahí el gran valor del Dispositivo SICEM.

 

Ni brazalete ni pulsera

Los expertos Manuel González y Rogelio Rueda de León, aseguran que la única forma de vigilar a los procesados en libertad no solo son los brazaletes, pulseras o tobilleras, hoy se debe hacer uso de la tecnología en favor de víctimas e infractores, para tener niveles de operación al cien por ciento.

Los brazaletes, pulseras y tobilleras “solo te ubican, pero no se ocupan en la parte de la reinserción con calidad humana, sin afectación a las víctimas y al resto de la sociedad.

“El dispositivo vigila a la persona y checa que se porte bien, procura que no vuelva a delinquir, respeta los derechos humanos y sobre todo consolida parte del Nuevo Sistema de Justicia.

“Le damos las herramientas a la autoridad para evaluarlos y seguirlos, lo que se transforma en bienestar para todos”, explicaron.

Los expertos de SICEM indicaron que el dispositivo es crucial con los menores infractores, pues con ellos se puede tener un seguimiento puntual y verificar que están integrados al trabajo, deporte y estudio, además de que se les acota la posibilidad de compartir espacios de riesgo y convivencias grupales con otras personas monitoreadas.

Todo ello, finalmente constituirá una base de datos e inteligencia, acorde a la nueva forma de hacer justicia. El propósito es despresurizar prisiones, reinsertar con calidad y respeto a los derechos humanos, tener bancos de datos certeros y de manejo inmediato. Pero sobre todo garantizar seguridad para la sociedad en su conjunto y reparar el daño a las víctimas.

Los expertos señalaron que de 2008 al 2016 se experimentó el ajuste a las leyes en lo general y ahora llegó, inexorablemente, la etapa de construcción de plataformas para “bajar la ley al piso” y hacerla dúctil y operativa.

Con esta herramienta inteligente y noble para vigilar, ver, oír y documentar, sin atentar contra la dignidad humana, se abatirán costos. Ello, porque una persona en prisión no solo significa una carga al Estado, sino traslada costos a la misma persona, familia y sociedad, lo que hace que el sistema sea un gasto multimillonario y poco confiable.

Ahora debe haber ahorros significativos y los cercos serán virtuales, de acuerdo con la conducta de cada persona.

Los monitoristas, previa agenda especializada con las autoridades, generarán mensajes y recomendaciones o, en su defecto, ajustarán las medidas cautelares, en coordinación con los funcionarios del ramo.

El Nuevo Sistema de Justicia Penal dejará de ser la “puerta giratoria” entre el delito-sujeto-prisión. Con la tecnología se evita mayoritariamente la mano humana y los sistemas elaborarán transparencia.

“Ya no es necesario quitar teléfonos a los procesados en libertad o limitarles su radio de acción, mucho menos intentar readaptarlos o enderezarlos a palos. Hay conocimiento técnico-científico y debe utilizarse”.

El Sistema Integral de Control Extramuros tiene todo listo para resolver temas de abatimiento de costos en las cárceles, saturación, ingobernabilidad, autogobiernos, riesgos, desconfianza en la autoridad, pero sobre todo da confianza a la sociedad y reinserta a personas a la vida productiva con un estricto respeto a los derechos humanos.

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