Divergencias marcadas

Desde la noche del primero de julio de 2018, cuando el triunfo de Morena era ya irrebatible y apabullante, se supo con toda claridad que el rumbo del país sería otro con la victoria de Andrés Manuel López Obrador.
Aún antes de tomar posesión como Presidente de la República, el hombre de Macuspana clarificó sus políticas antineoliberales con el contundente anuncio de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, como símbolo del nuevo rumbo.
“No soy florero”, aclaró ante las presiones del sector privado que exigía se mantuviera la magna obra apalancada con recursos públicos frente a presentes y futuras ganancias privadas.
A 16 meses de este mandato, el gobierno ha mantenido sus tesis contra la férrea oposición del sector privado nacional y extranjero, así como de la banca nacional e internacional, y de los mercados de valores y del dinero local y global. El desarrollo antes que el crecimiento.
La pugna se abrió y agudizó con el freno al crecimiento económico sufrido en 2019, y con la pandemia del coronavirus vino el colapso. Hubo quienes pensaron que así, habría un retorno al viejo rumbo, el rescate financiero y comercial a la gran empresa a costa de los recursos públicos y el empobrecimiento mayoritario.
Quienes así pensaron no supieron escuchar al Ejecutivo Federal, quien en su mensaje del domingo pasado, reitero su línea política, su definición económica y su respaldo social.
Medio billón de pesos (quinientos mil millones de pesos) serán inyectados a la economía nacional en lo que resta del año, con la creación de dos millones de empleos, créditos a un millón de pequeños y microempresarios formales e informales y, en general, apoyos directos a 22 millones de mexicanos.
Las divergencias de visión entre la política gubernamental y el sector privado quedaron más que manifiestas, falta aún ver el resultado de la guerra declarada y saber quien ganará la apuesta: los ricos para incrementar sus capitales o la administración lopezobradorista para soportar al país con la ayuda a quienes menos tienen.

SUSURROS
Así como en México se abre la batalla entre el capitalismo a ultranza y el nacionalismo social, en el mundo el Covid_19 da lugar al debate entre las recetas economicistas tradicionales y un nuevo orden económico mundial.
Se observa un grave desequilibrio en los países desarrollados, el peso de la propiedad privada sobre la pública en todos los ámbitos y el colapso de los precios del petróleo, que amenazan la viabilidad mundial bajo las actuales condiciones.
Si esta pandemia se prolonga por 6 meses más el PIB mundial se reducirá hasta en un 20 por ciento; el comercio mermará en más de una quinta parte y el desempleo rondará entre el 15 y el 40 por cien según cada nación.
A nivel mundial el debate es el mismo: más inversión privada o mayor acción del Estado; éste último parece triunfar como un mejor coordinador, un mayor empleador y un más sólido escudo social de último recurso. En medio año se sabrá quién ganó.

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