Dorado adiós poblano

Pizarro, a hombros en su última corrida en El Relicario

Arturo Soto ya es matador de toros

PUEBLA (Ángel Sainos, especial).- La corrida celebrada en la Plaza El Relicario tuvo doble significación, porque además de que se despidió de este escenario el maestro capitalino Federico Pizarro, tomó la alternativa el mexiquense Arturo Soto.

El coso registró un tercio de entrada para presenciar el festejo de La Hispanidad. Se lidiaron cinco toros de José Arroyo, uno de Real de Saltillo y otro de Cuatro Caminos, desiguales en juego y presentación.

El triunfador de la tarde fue Federico Pizarro, quien en su primero saludó desde el tercio. Lo mejor llegaría con su segundo, burel al que entendió, sometió y le corrió la mano a placer por ambos lados. El capitalino, como los buenos vinos, se recreó en la última faena que hace vestido de luces en la capital poblana.

Pizarro se olvidó de todo y toreó para él, lo que tuvo gran transmisión hacia el tendido. Rubricó su labor con el acero y, a petición popular, cortó las dos orejas.

Héctor Gabriel, por encima de sus dos enemigos, no anduvo fino con los aceros. Palmas tras dos avisos y al tercio tras un aviso.

Tomó la alternativa el mexiquense Arturo Soto, quien se doctoró con el burel ‘Soñador’ de 424 kilogramos de la dehesa de José Arroyo. Saludó desde el tercio en el de la ceremonia; en su segundo escuchó dos avisos y regaló un séptimo, con el que cortó su primera oreja como matador de toros.

Al término del festejo, Pizarro salió a hombros.

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