¡Duelo de actuación!

Gracias a un gran guión, Queta Lavat y Jesús Ochoa emocionan hasta llorar al público en la obra “Conversaciones con mamá” que tuvo ovación de pie

La mejor crítica la del espectador.

Al terminar la obra Víctor Hugo dice sobre “Conversaciones con mamá”:

“Dos ingredientes básicos: una historia, dos actores. Sí, la producción, la dirección, la escenografía, sí, a todo. Pero, lo principal ocurre y eso produce magia; esa, que al final se traduce en un aplauso que parece eterno; de pie, la audiencia; de pie, el alma. Y el aplauso se convierte en alimento que regocija, que contagia, que conmueve…

Una madre y un hijo nos espejean, cañón, en el día a día; en lo cotidiano, en lo imperfecto de la perfección de ese amor que sólo por los hijos se produce, y el que se queda a deber, a veces, de regreso.

Queta Lavat y Jesús Ochoa nos llevan al imaginario de un día cualquiera, entre una madre y su hijo, y las circunstancias que a todos nos alcanzan: un despido, la venta del departamento que ella habita, propiedad del hijo…

Y el final, que estruja, que agarra a putazos el corazón de todos y nos deja con el dulce sabor de una lágrima.

“Conversaciones con mamá” te lleva de la risa a la carcajada, de la carcajada al llanto, y a la admiración absoluta y contundente por dos que se entregan y concluye en un aplauso que aún rebota en las paredes del teatro “11 de julio”

Y remata: “Imperdible, si les gustan las emociones fuertes, de esas que te arrancan el corazón en pedacitos, a cada aplauso, a cada escena”.

Y así fue, el estreno de “Conversaciones con mamá” tuvo una larga ovación de pie, el público reconoció el trabajo en escena de Queta Lavat y Jesús Ochoa al concluir la función.

Es una historia entrañable de Jordi Galcerán que, basada en el filme homónimo argentino que recibió varios premios internacionales, provoca el llanto de algunos de los espectadores.

Se debe a la carga emotiva que conlleva, ya que explora la relación entre una madre y su hijo “Jaime”. Ella es una mujer octogenaria y él un cincuentón.

Él tiene una esposa, dos hijos, casa, dos autos y una suegra que atender, mientras que ella se las arregla sobrellevando su vejez con dignidad.

La vida cotidiana de ambos cambiará cuando por motivos laborales y económicos el hijo sugiera vender el departamento donde habita su madre. Entonces, descubrirá algunos secretos que ella guardaba como su noviazgo con “Gregorio”, un hombre 11 años menor que ella.

“Esta obra es como repartir espejitos para que se reflejen todos, pues todos tenemos algo que ver con la mamá. Todo aquel que la vea saldrá corriendo para platicar con ella, a dondequiera que esté. Mi madre se me fue, pero es ahora cuando más hablo con ella”, comentó Jesús Ochoa.

Compartir el escenario con Queta Lavat es una joya, destacó el actor. Sobre todo, porque dice, “es una mujer de 88 años y no ha sido bien valorada en la escena mexicana. Este es su primer estelar, es el colmo”.

En su oportunidad, Queta Lavat resaltó que “Conversaciones con mamá” es una linda obra que la deja contenta tras cada función.

“Es un pedacito de vida. Es lo que pasamos todas las madres con los hijos, siempre tenemos divergencias y alegrías. Nosotros (Jesús y ella) vivimos un rato delicioso y creo que el público también lo siente así. Lo mejor es transmitirlo”. (con información de Notimex)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *