El futuro de la democracia en México, en manos del PT y el Partido Verde

La reforma electoral dependerá del respaldo del PT y el PVEM, cuyos intereses de supervivencia les dan poder de veto frente a Morena.



La próxima reforma electoral vendrá de Palacio Nacional, pero no tendrá la última palabra. Quien sí tendrá poder de definición serán sus aliados en el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde (PVEM).

Morena no tiene por sí solo los votos para cambiar la Constitución. En la Cámara de Diputados cuenta con 253 de los 500 curules. En el Senado, sólo 67. Para una reforma constitucional se necesitan 334 y 86 votos, respectivamente. La diferencia la ponen sus aliados. El PVEM aporta 62 diputados y 14 senadores. El PT suma 49 diputados y seis senadores. Sin ellos, la reforma no pasa.

Ricardo Monreal lo ha reconocido públicamente. Si uno de esos partidos no acompaña, no hay mayoría calificada. Esa es la realidad aritmética del Congreso.

ALIADOS CON PODER DE VETO

Ese poder no es nuevo. Tras el fracaso de la primera reforma electoral de López Obrador por falta de votos constitucionales, vino el llamado Plan B. Ahí apareció con claridad el interés del PT y del Verde.

Durante esa discusión, ambos partidos intentaron introducir cambios para no perder el registro aun sin alcanzar el 3% nacional, siempre que ganaran gubernaturas o distritos. Morena terminó retirando esa cláusula tras el rechazo explícito de López Obrador. El episodio dejó un precedente claro: si las reglas electorales se tocan, PT y Verde piensan primero en su supervivencia.

LÍNEAS ROJAS

Hoy esas líneas ya están marcadas. Trascendió que Manuel Velasco, coordinador del Partido Verde en el Senado, dijo que no respaldarán una reforma que elimine diputaciones plurinominales o reduzca el financiamiento público sin un esquema que los mantenga competitivos.

Reginaldo Sandoval, coordinador del PT en la Cámara de Diputados, fue más lejos. Cuestionó si siquiera es necesaria una reforma electoral. Recordó que con las reglas actuales ganaron la Presidencia, el Congreso y el Poder Judicial, y que la coalición depende de lo que resuelvan el PT y el Verde.

Ambos partidos conocen bien el sistema que hoy se quiere reformar. Han vivido de él.

El Partido Verde ha sido aliado del PAN, del PRI y ahora de Morena. En varias elecciones se mantuvo gracias a ello. Su alianza con el actual partido en el poder le permitió ganar estados como San Luis Potosí.

El PT ha tenido una trayectoria más complicada. Nunca ha tenido una base suficiente para competir solo. Sin representación proporcional y sin coaliciones, habría desaparecido hace años. Sus dirigentes lo saben y actúan en consecuencia.

EL PULSO REAL

Eso es lo que enfrenta Sheinbaum. Una reforma que promete abaratar elecciones, modificar plurinominales y redefinir el sistema, pero con aliados que no están dispuestos a votar cambios que los debiliten.

Morena puede intentar dos rutas: negociar y ceder para mantener un bloque unido, aun si la reforma queda limitada; o insistir en cambios profundos y arriesgar que PT o Verde retiren su respaldo y eviten que se presente la iniciativa.

Una tercera opción sería que la oposición entienda esta fragmentación y busque alianzas para lograr una reforma electoral que facilite el acceso al poder, garantice una representación fiel al voto emitido y asegure la alternancia.

Así que el futuro de la democracia en México no está sólo en manos de Morena. Hoy está en partidos que no se mueven por convicción democrática, sino por cálculo de supervivencia.

EL DATO INCÓMODO

Cuatro universidades públicas estatales tuvieron que endeudarse para pagar aguinaldos en 2025 y al menos ocho recibirán menos presupuesto en 2026, alertó Luis González Placencia, de la ANUIES. La educación superior sobreviviendo a crédito, sin apoyo real.