El PRI nos distrae

Con su diatriba contra los “prietitos”, con su discurso de aprendiz de mecapalero, lo que ha logrado la dirigencia del PRI es distraernos de sus nombramientos importantes.

No el número sin fin de “asesores”, o de cuates que se incorporan a la campaña de Pepe Meade, que, por cierto, deben estar tropezándose en las oficinas, sino quienes verdaderamente verán las formas, tradicionales, para llevar votos priistas a las urnas.

Es decir, los dos responsables de las elecciones: Rubén Moreira y Felipe Enríquez.

Del primero es suficiente decir que le ganó, en las urnas, hasta a su hermano. Que aprendió todas las mañas pertinentes para hacer que triunfe un candidato desde que el entonces gobernador Moreira lo mandó a la dirigencia estatal del PRI.

Incluidas las empresas fantasmas, recordemos las documentadas acusaciones que no prosperaron, que tantas sospechas despiertan. O los descuentos obligados a los empleados de gobierno, la obligación de hacer “proselitismo” en sus horas y días libres.

Le ganó a Humberto, pero también a los panistas la elección para gobernador en Coahuila. ¿Cómo? Ese es un tema que parece no importar a quienes lo nombraron secretario de Organización del CEN del PRI.

Y en su cargo, que apenas tenía semanas de ocupar, designaron al compadre más incómodo del presidente Enrique Peña Nieto: Felipe Enríquez Hernández, que será el nuevo secretario de Acción Electoral.

Enríquez es hijo de una familia clase media, su padre vendía seguros, de Monterrey. Toda su vida ha sido funcionario público, comenzó bajo la sombra de Benjamín Clariond. Fue director de Fomento Metropolitano de Monterrey, diputado local y federal. Y, milagrosamente, ha hecho una inmensa fortuna en bienes raíces, sobre todo en Quintana Roo.

Se dice que es experto en detectar terrenos ejidales en pugna y comprarlos. Hasta Mario Villanueva Madrid lo acusó de haberlo estafado al pagarle la mitad del precio acordado, desde la cárcel, por unos terrenos en la parte continental de Isla Mujeres, un sitio muy codiciado para los desarrollos turísticos.

No hablamos de centavos, sino de una diferencia de 20 millones de dólares. De ese tamaño son las inversiones de Enríquez.

En Isla Mujeres, en Tulum, en Yucatán tiene establecida una empresa constructora, Inmobiliaria RCO, fundada en 2006.

De ser diputado, secretario particular de la titular de la reforma agraria, candidato a la alcaldía de Monterrey que perdió, Felipe Enríquez tiene yate, avión, lo que se necesite… hasta ofreció comprarle al presidente de Uruguay su famoso “vocho” cuando fue embajador ahí.

¿Otros compadres que se han sumado a su buena fortuna? Ivonne Ortega y Félix González Canto que no daba paso sin consultarle cuando era gobernador de Quintana Roo.

¿De qué manera van estos dos personajes, de un sistema político que despierta el mayor rechazo popular, a contribuir a la campaña presidencial de José Antonio Meade, y a todas las campañas estatales? Lo veremos muy pronto, son nombres que habrán de repetirse en todos los medios de comunicación en los próximos meses…

En Twitter: @isabelarvide Blog: EstadoMayor.mx Blog: CambioQRR.com

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