Elba Esther no es fracaso, es presa política; habemus presidente electo

Elba Esther Gordillo Morales era una presa política.

Independientemente de que haya utilizado o no las cuotas de más de un millón de profesores para darse vida de marquesa y de que sea una profesional de la corrupción y un símbolo del PRI aplastado el 1 de julio, su detención y encarcelamiento cinco años y medio es absolutamente ilegal.

Más que otro fracaso del gobierno de Enrique Peña Nieto, como ha sido calificado, es una muestra de cómo el poder y la ley son utilizados para deshacerse de adversarios y de quienes ya no resultan útiles al sistema.

Al más puro estilo del priismo de la década del sesenta o setenta, La Maestra, como le llaman, dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) por un cuarto de siglo, fue detenida en febrero de 2013.

¿Su pecado?

Desafiar a Enrique Peña Nieto al oponerse a la reforma educativa y a la evaluación de maestros, llamar ignorante al entonces secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet Chemor, y sentirse intocable.

Se le detuvo en el aeropuerto de Toluca por una decisión política.

Se le mantuvo en prisión 5 años y 6 meses por una decisión política.

Y la noche del martes fue liberada por una decisión política.

Sí, ya sé, dirán que fue una mala integración de la carpeta por parte de la fiscalía.

Que faltaron elementos. Que se violaron sus derechos y no se respetó el debido proceso.

La Maestra, sin ese grado académico y en realidad profesora de primaria, encumbrada por Carlos Salinas de Gortari en abril de 1989 cuando se deshizo de Carlos Jonguitud Barrios, líder del SNTE, fue siempre operadora y comparsa del candidato, gobierno y presidente en turno.

Fue incondicional de Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto.

Y hoy se ha aliado por conveniencia y por su sed de venganza a Andrés Manuel López Obrador.

La estructura, la experiencia política de la chiapaneca, sus operadores, fueron puestos a disposición del candidato de Juntos Haremos Historia.

Y que se preocupen quienes la traicionaron.

Elba Esther quiere recuperar el control absoluto del SNTE, mediante un testaferro, un operador, y vengarse de aquellos que la entregaron.

Luis Castro Obregón, quien el martes andaba en Campeche, muy quitado de la pena horas antes de que se conociera la libertad de la lideresa, no pudo dormir.

Tampoco Juan Díaz de la Torre, patrón del sindicato y tapete del gobierno federal.

Y más, que se dijeron sus amigos y que sucumbieron a la ambición y al poder.

La libertad de quien alguna vez se sintió más poderosa que los presidentes a los que ayudó a ganar, llega en un momento coincidentemente sospechoso: cuando el Trife calificó la elección presidencial y entregó la constancia de mayoría a López Obrador.

Aseguran los mal pensados, que éste pidió a Peña Nieto liberarla en su administración, para que, llegado el momento, no sea visto como un acuerdo político.

Que cargue con la culpa o responsabilidad, cuando el sexenio agoniza.

Los bien pensados creen el argumento legaloide: se integró mal el expediente y, como sucedió con la secuestradora y asesina francesa, Florence Cassez, quedó en libertad por violación al debido proceso.

Cualquiera que sea la causa de su liberación, es indudable que Elba Esther fue una presa política.

Los abusos, el lucro y la vida de millonaria -con un salario no mayor a 30 mil pesos mensuales- que se ha dado con los fondos sindicales son innegables y debieran ser castigados.

Esa historia del expediente débil la conocemos en México desde la prehistoria.

Y aunque constante en los gobiernos del PRI, no es exclusiva de éste.

El panista Felipe Calderón también utilizó a la Procuraduría General de la República (PGR) con fines políticos: el Michoacanazo, cuando el procurador Eduardo Medina Mora, hoy becado en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), encarceló a una treintena de alcaldes y  funcionarios del gobernador Leonel Godoy  -todos quedaron en libertad-, es un ejemplo contundente.

El ridículo de Jesús Murillo Karam, cansado procurador quien también será recordado por su verdad histórica en el caso Ayotzinapa y los 43 normalistas desaparecidos, es absoluto.

Y el del gobierno federal.

En 2013, hasta un mensaje en video envió Peña Nieto:

-Los recursos de los sindicatos son de sus agremiados, no de sus dirigentes.

Mi gobierno seguirá siendo su aliado.

Y Murillo Karam mintió:

-Claramente estamos ante un caso de que los recursos de los trabajadores al Servicio de la Educación han sido ilegalmente desviados de su objeto beneficiándose varias personas entre ellas Elba Esther Gordillo Morales y otras cuyas responsabilidades se determinarán conformen continúen las investigaciones.

Y aseguró que se encontraron desvíos y depósitos de recursos en cuentas de particulares. Que se trataba de al menos 2 mil 600 millones de pesos.

Y pagos por 2 millones cien mil dólares a la tienda Nordstrom y casas en la isla Coronado, en San Diego, California, así como en Lomas de Chapultepec y sus departamentos de Galileo 7, en Polanco.

Habemus presidente

Andrés Manuel López Obrador coronó ayer 20 años, por lo menos, de resistencia, de trabajo, de recorridos por todo el país, de consistencia y de constancia.

Cuando recibió el diploma -como le llama- que lo acredita como presidente electo, ya sin esa cantaleta de virtual, no dejaba de sorprender: sereno, sin manifestar esa emoción que seguramente sentía, dio un discurso breve, pero contundente:

Agradeció a todos los líderes de un movimiento social que ayer alcanzó, dijo, su clímax. Muchos se nos han adelantado, recordó, pero su trabajo, su esfuerzo, ha dado frutos.

Ese 0.56 por ciento de 2006, cuando Felipe Calderón y La Mafia del Poder le robaron la Presidencia descaradamente, y las tarjetas de Monex, Soriana y las carretadas de millones de pesos de 2012 son cosa del pasado.

-Licenciado Andrés Manuel López Obrador esta sala determinó que usted es el candidato que obtuvo el mayor número de votos, cumpliendo con los requisitos constitucionales de elegibilidad.

En consecuencia este tribunal decidió otorgar la constancia de presidente electo, dijo la presidenta del Tribunal Electoral, Janine Otálora.

-¡Viva México!, ¡Viva México!, ¡Viva México!, celebró desde la tribuna del tribunal al que alguna vez mandó al diablo.

¿Así o más?

Todos los presidentes de los partidos políticos asistieron a la entrega de la constancia, excepto Damián Zepeda, dirigente del PAN, y Dante Delgado, de Movimiento Ciudadano.

El muchacho de Ricardo Anaya Cortés, candidato presidencial, emitió un comunicado en el que asegura que el PAN apoyará lo que sea positivo para México.

En la Permanente, en el Senado, la entrega de la constancia a López Obrador se observó desde el Pleno a propuesta de Emilio Gamboa Patrón, quien argumentó que se trataba de un momento muy importante en la vida del país y, por supuesto, fue aprobada por unanimidad.

Vámonos:

Claudia Pavlovich Arellano finalmente consiguió lo que negó todo el tiempo: su ley para vetar al próximo Congreso de Sonora, liderado por Morena.

albermontmex@yahoo.es            @albermontmex

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