Energías limpias, contratos sucios

En el régimen de Carlos Salinas de Gortari se promovieron reformas a la ley eléctrica para dar lugar a empresarios privados como generadores independientes del fluido con un mercado garantizado, como el arranque de un proyecto para la privatización de la CFE.
Como en el caso de Pemex, el proyecto incluía el dejar de invertir en la Comisión Federal de Electricidad, para que, poco a poco, el sector privado se apoderara de la generación, distribución y comercialización de luz.
En el gobierno de Enrique Peña Nieto se avanzó en el proceso privatizador con nuevas reformas legales para dar lugar a un supuesto mercado eléctrico en el que las empresas privadas competirían con la CFE, con amplias ventajas que les garantizaban contratos impulsados por el propio gobierno peñista, a través de la Comisión Reguladora de Energía (CRE).
Estos contratos, de suyo ilegales, benefician a empresas privadas trasnacionales como Iberdrola, Enel energía, American Ligth and Power, entre otras a las que se les permite utilizar gratuitamente la red eléctrica de la CFE, además de forzar a la Empresa Productiva del Estado a “respaldar” a los privados cuando su generación eléctrica se frena por falta de sol o vientos, sin pago alguno.
Además las trasnacionales eléctricas instaladas en México simulan tener como socios a grandes corporaciones comerciales como Oxxo, Wal-Mart, Grupo Salinas, Soriana, Peñoles, Cinépolis y Kimberly Clark, entre otras, que pagan muy bajo precio por la luz que consumen por su calidad de falsos “socios”.
Este es el verdadero fondo del conflicto impulsado por las cúpulas empresariales contra el Gobierno Federal que busca rescatar legítimos ingresos por la generación, distribución y comercialización eléctrica, que hoy solo beneficia a unos cuantos

SUSURROS
Entre otras de las muchas cosas que el covid-19 ha dejado al descubierto se encuentra el choque de gigantes entre Estados Unidos y China, que dada la tendencia que lleva pudiera derivar hasta en un conflicto bélico.
El nacimiento de la pandemia en China fue el pretexto perfecto para que Trump acusara al país asiático de haber generado al virus y a su vez los chinos responsabilizaron a Washington de haber llevado la enfermedad a Wuhan.
No es sólo la lucha por los mercados que estelarizan estas potencias en la última década, ni siquiera la batalla por el predominio de la 5G por parte de Cisco en contra de Huawei, sino la guerra sobre que nación será la hegemónica a partir de la década de los veintes.
¿Se caerá en la “trampa de Tucídides”?

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