Entre aplausos y abucheos, AMLO inaugura el estadio de los Diablos Rojos

Entre aplausos y gritos de apoyo; abucheos, silbidos y un coro de “fuera, fuera…”, el presidente Andrés Manuel López Obrador inauguró ayer el nuevo estadio de béisbol Alfredo Harp Helú, en la Ciudad de México.

El marcador final al cierre de la novena entrada: 2 para Los Diablos Rojos del México y 11 para Los Padres de San Diego.

Mientras el estruendo y los silbidos en contra dominaban el ambiente, el Jefe del Ejecutivo vestido con chamarra de Los Diablos afirmó: “Vamos a seguir controlando con pejemoñas, lisas, curvas y rectas de 95 millas. Vamos a ponchar a los de la mafia del poder”.

En punto de las 18:45 horas saltaron al diamante Alfredo Harp Helú, Andrés Manuel López Obrador y su hijo Jesús, la secretaria del Deporte Ana Guevara y el entrenador de Los Padres de San Diego.

El empresario y principal promotor del béisbol en México, en su discurso dijo: “Bienvenidos al paraíso de Los Diablos Rojos del México.

“Fue uno de mis sueños construir este estadio por que andábamos de un lado a otro, para que todos ustedes sean muy felices”.

Quiero agradecer a más de nueve mil personas que trabajaron en la construcción de este bello estadio.

Agradezco también el apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador, dijo.

“México es muy grande, es el campeón y seguira siendo el campeón…”.

Tras el mensaje de Harp Helú, Andrés Manuel López Obrador tomó la palabra y expresó: “Me da mucho gusto inaugurar este extraordinario estadio de béisbol, no voy a hablar mucho porque hay algunos de la porra del equipo Fifí, pero la mayoría de la gente está a favor del cambio y a favor del Rey de los Deportes, el béisbol.

“Vamos a impulsar todos los deportes y vamos desde luego a impulsar el béisbol infantil, juvenil, amateur, profesional porque el béisbol es más que un deporte, es una pasión fecunda que requiere de cabeza, de corazón, y de carácter; eso es el béisbol.

“Quiero terminar agradeciendo a Alfredo Harp Helú, el principal promotor del béisbol en México, y ahora si vamos pitchar, les voy a seguir tirando pura “pejemoña”, los voy a seguir controlando con lisas, con rectas de 95 millas y con curvas; vamos a seguir ponchando a los de la Mafia del Poder. Muchas gracias amigas y amigos.

Tras los mensajes y la arenga play bol; con una cancha perfecta, el césped emulando una alfombra de terciopelo en los jardines y sendero, las almoadillas, montículo y home dispuestos para la guerra y la caja de bateo furiosa para mandar la esfera de espolde a las profundidades arrancó el partido inaugural entre Los Diablos Rojos del México y la novena de Los Padres de San Diego.

Antes a las 16:15 horas saltaron a la arcilla los jugadores de Los Padres de San Diegoy tras colocarse entre la segunda y tercera base, salieron Los Diablos Rojos para ocupar el carril que une la primera y segunda base y presentarse.

En lo alto dos pantallas y al centro de los jardines las banderas de México, Estados Unidos, San Diego y dos más con el escudo y firma de Los Diablos.

En la opinión de los fanáticos un estadio de primer mundo y digno de un choque de las Grandes Ligas.

A las gradas retornó el grito de cerveza refresco, pizzas, ahí están los tacos, el olor a cochinita pibil y todo tipo de recuerdos del gran Rey de los Deportes.

Los comerciantes de papas, dulces, gorras, playeras y todo tipo de recuerdo fueron muy pocos y la venta de cervezas fue lenta.

Los dos pisos del estadio con capacidad para más de 20 mil espectadores se abarrotaron y se pintaron de rojo. Predominó el ambiente familiar y la inauguración fue un éxito.

Cuando cerró la tercera entrada y Los Diablos Rojos del México produjeron su primera carrera, el presidente Andrés Manuel López Obrador abandonó el estadio.

En el juego hubo de todo; tres toletes de cuatro almoadillas, 26 hits, cero errores, un espontáneo, un cierre cardiaco y solo faltaron los cojines volando al campo.