Era 2018 el más violento… ya es 2019

Oficialmente, 2019 es el año más violento.

El Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) reveló ayer las cifras finales del año pasado: 34 mil 588 ejecutados, por 33 mil 369 de 2018, el último de Enrique Peña Nieto.

Y no se ve cómo ni cuándo se va a terminar la violencia en México.

Apenas el miércoles de la semana pasada, en Guanajuato, el cártel Jalisco acribilló a siete hombres en un taller de grúas.

Ese estado es el que creció exponencialmente en violencia y muerte: 3 mil 540 sólo en 2019.

La noche del jueves, en Las Palomas, en Madera, Chihuahua, al menos 150 sicarios a bordo de 50 camionetas tomaron el pueblo.

Quemaron 22 de 33 casas.

¿Y la policía?

No actúa.

No existe.

El viernes fueron ejecutados en Chilapa, Guerrero, diez integrantes del grupo Sensación Musical.

Viajaban en un camión.

Ejemplos sobran.

Y la CDMX no es ajena. Cinco mercados incendiados en un mes y la extorsión creciendo. Los rentean, dicen los comerciantes. Es la Unión de Tepito, acusan.

Claudia Sheinbaum pide esperar las indagatorias y no especular.

Para coincidencia, es mucho.

Los gobernadores dicen –textual- que enfrentar al crimen es un suicidio.

No tienen ni personal ni equipo ni armamento.

Y, luego, cuando concluyan su mandato, serán blanco fácil.

Temen por sus familias y por ellos.

Razón no les falta, aunque responsabilidad tampoco. No han hecho nada por mejorar sus cuerpos de seguridad.

Y la Policía Federal desapareció.

Y la Guardia Nacional está entretenida conteniendo -o intentando- a los migrantes que, de cualquier forma, cruzan hacia México por el río Suchiate o por donde puedan.

Son 26 mil elementos, como presume el güero del copete poco agradable, Donald Trump. Y son 74 mil apenas.

Son las condiciones que aceptó Marcelo Ebrard a cambio de que no aumentaran los aranceles y se aprobara el T-MEC.

Mientras, el secretario de Seguridad, Alfonso Durazo Montaño, se enfrenta con el fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, por el poder.

La reforma penal que se presentaría en el Senado la semana pasada se detuvo porque, además de que se generó un escándalo en las redes sociales por el contenido, calificado de regresivo y autoritario, restaba protagonismo e influencia al ex secretario particular de Luis Donaldo Colosio y vocero de Vicente Fox Quesada, y al titular de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), Santiago Nieto Castillo.

 

A cuidar la investidura

Andrés Manuel López Obrador ya sentenció:

-No los voy a recibir, los va a recibir el gabinete de  seguridad, para no hacer un show, un espectáculo.

No soy yo, es la investidura.

Debo cuidar la investidura, dijo.

¿Daña la investidura presidencial recibir a quienes han perdido a sus hijos, a sus hijas, a sus nietos a manos de la delincuencia, esa que hizo de 2019, el primer año de esta administración, el peor en la historia desde que se lleva la contabilización?

Julián y Adrián LeBaron lo acusan de desprecio.

Y Javier Sicilia, el creador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, critica que lo considere un show. Le pide no temer.

Ciertamente Sicilia, desvirtuó su movimiento en el sexenio del nefasto Felipe Calderón Hinojosa. Y en el de Peña Nieto no existió.

Pero, de eso a que sea un show, hay diferencia.

-No creemos en la política ni en la estrategia

Son 40 mil muertos en un año, ¡por favor!

Los LeBaron, políticos también, le meten al movimiento y a la grilla: dormirán en el Zócalo la noche del sábado.

Alimentan, fortalecen, su causa.

 

Vámonos: Andrés Manuel López Obrador celebró ayer los miles de memes que inundaron las redes, tras el anuncio de la rifa del avión presidencial.

-Geniales, o sea, buenísimos.

 

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