Eufórica nostalgia

Densa oscuridad… densa oscuridad que enmarca sonidos melancólicos… en medio de la bruma esa voz… esa voz del señor Gabriel Julio Bufano Fernández Capello investido como Vicentico en un recital ciertamente irrepetible.

Con tenues halos alrededor de figuras quizá fantasmales emerge desde el fondo un dulce reproche con Ya no te quiero… el porteño haciendo gala de esa nostalgia propia de cualquier barrio bonaerense Bajando la calle… rodeado de paredes que hablan sintiendo el Viento que con amargura le traen a el alma la presencia indeseable de El otro.

Palabras que laceran o frases que acarician… todo puede caber en La carta que se espera con ansia o temor… el amor suplicando en medio de una pertinaz lluvia No te apartes de mí.

Los senderos van o vienen porque el espíritu permanece inmóvil protestando Basta de llamarme así… a lo lejos se vislumbran sombras, luces, se perciben sonrisas, lágrimas, un Paisaje perene pintado con colores que han extraído Las manos… esas mismas que saludan a la distancia sin distancia al doctor Ernesto Guevara De La Serna, a su divina conciencia Comandante Che Guevara. Un brindis con Vasos vacíos… un brindis por la pasión que jamás fenece mientras la mente viaje hasta los confines de un beso enamorado porque clama a los vientos, Creo que me enamoré.

Don Gabriel, el señor Vicentico permanece en quietud nada perturba ese frenesí de paz en Morir a tu lado… en un instante la luz de aquella alegría revive aunque sea Solo un momento… la vereda abre otra ventana… lejanamente cerca o cercanamente lejos se ve esa senda que se ha de andar… Los caminos de la vida… Densa oscuridad… densa oscuridad que vivió una eufórica nostalgia..