¿Feliz, feliz?; estallan en Palacio; CDMX y Edomex, el corazón de la 4T

La noche del domingo, en Palacio Nacional no daban crédito.

Gritos, culpas, reclamos.

De dieciséis delegaciones -dizque alcaldías-, la alianza PAN-PRI-PRD se llevó siete, además de Cuajimalpa y Benito Juárez, donde el tricolor y el albiazul fueron solos.

Movimiento Regeneración Nacional (Morena) tenía seis y Xochimilco estaba en veremos. Esta madrugada la ganó, pero el PAN ya anunció que impugnará y que pedirá voto por voto, casilla por casilla.

La derrota en la CDMX, bastión de la izquierda desde 1997 con Cuauhtémoc Cárdenas en aquella primera elección para jefe de gobierno, es un golpe certero al corazón de la 4T.

Una pesadilla.

No durmieron en Palacio.

El “feliz, feliz” de Andrés Manuel López Obrador no es cierto. Estaba molesto, enojado, porque no sólo recibieron esa herida, sino que en el Estado de México, su objetivo en la elección de 2023 con Delfina Gómez, actual secretaria de Educación y perdedora en 2017 ante Alfredo del Mazo, se ha complicado.

El llamado Corredor Azul -Huixquilucan (ya lo tenía el PAN); Naucalpan, Atizapán, Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli- está de regreso. Lo ganó la alianza. Y aunque la zona oriente la mantiene Morena -añadió Chimalhuacán e Ixtapaluca-, la zona poniente es absolutamente azul y tricolor.

Esa división, esa frontera que se marcó en la CDMX, también se da en Edomex.

Los efectos de la derrota alcanzan hasta 2024.

CDMX aporta 6.5 millones de votos.

Edomex 11.5 millones.

De ese tamaño es la importancia de ambas entidades.

 

Señalan a Sheinbaum

En Palacio, sólo ven una culpable de la debacle: Claudia Sheinbaum Pardo.

El derrumbe de la Línea 12 del Metro sepultó sus aspiraciones presidenciales.

Ella dice, como Andrés Manuel López Obrador, que es una campaña de desprestigio.

Guerra sucia.

El desplome, el colapso -que no “incidente”- es tan grave y de tal magnitud que perdió hasta Tlalpan, donde gobernó de 2015 a 2018 y donde impuso a su candidata, Gabriela Osorio Hernández.

El ridículo de Morena en la CDMX es tan grande, que ni Dolores Padierna Luna pudo ganar Cuauhtémoc.

Ni con el apoyo de su esposo, René Juvenal Bejarano Martínez, quien es experto en movilizar masas, en ratón loco, en carrusel y en todas esas artimañas.

 

No movilizó 650 mil votantes

En Palacio Nacional saben que Sheinbaum y su equipo no movilizaron a 650 mil votantes.

Dicen que esa es la clave.

Y que eso marcó el destino de su candidatura presidencial.

 

Alcanza a Ebrard también

Esta derrota no sólo ha acabado con el sueño presidencial de Sheinbaum.

Marcelo Ebrard Casaubon, amigo inseparable de Andrés Manuel, y quien disputaba la candidatura con Claudia, también es afectado.

¿Por qué?

El construyó la L-12 del Metro.

La llamada Línea Dorada.

No está limpio y también lo saben en Palacio.

López Obrador se ha quedado así, de pronto, sin una presidenciable y con otro tambaleándose.

Y con su siguiente objetivo, el Estado de México, en veremos.

Esa es la trascendencia de las derrotas en CDMX y Edomex. Aunque haya ganado once gubernaturas. Suman, sí, pero son chiquillada.

 

Vámonos: Ricardo Gallardo Juárez, padre de Ricardo Gallardo Cardona, candidato del Verde que ganó San Luis Potosí con apoyo de Mario Delgado:

-Se lo va a llevar la chingada al gobernador (Juan Manuel Carreras), si vuelve a decir que hubo fraude.

Sí, ellos van a gobernar ese estado.

 

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