Frenaa sin freno

Resulta paradójico que los mismos que fustigaron hace catorce años al ahora presidente Andrés Manuel López Obrador por ocupar las calles con tiendas de campaña ahora hagan lo mismo para protestar contra el régimen.
No hay duda de que el llamado Frente Nacional anti AMLO, Frenaa es la representación más recalcitrante de la derecha, encabezada, protegida y patrocinada por los grandes empresarios del país. Las cabezas visibles de Gilberto Lozano y Pedro Luis Martín Bringas, son sólo los actores de un andamiaje sustentado en el poder económico y las riquezas mal ávidas que proliferaron en las últimas décadas con los gobiernos del PAN y el PRI.
Con casas de campaña vacías y una que otra persona vigilante, se han llenado las calles de avenida Juárez y Reforma, con la garantía Presidencial de que no serán molestados por el Gobierno en su manifestación. Pero sí perjudican el libre tránsito y al basto comercio de la zona, en plena contradicción a su supuesta lucha en factor del sector privado.
Lo cierto es que la difusión mediática que ha tenido el movimiento de Frenaa no se ve reflejada en la participación ciudadana y mucho menos en algún tipo de respaldo popular, aunque sí en pequeños sectores de la alta y pequeña burguesías.
¿Hasta cuándo se mantendrá este bloqueo? y ¿cuál será su verdadero efecto político?
Habrá que esperar para saberlo.

SUSURROS
La lucha intestina en el seno de Morena no anticipa buenos resultados para ninguno de los aspirantes a dirigir el partido político en el gobierno.
Quizá la libertad que López Obrador ha dado a los miembros y grupos morenistas no le arroje tampoco a él un buen resultado, cuando es necesario la presencia de un partido fuerte, bien organizado y cohesionado para ganar con solvencia y pulcritud en los comicios intermedios del 2021. En los que habrán de renovarse más de 3 mil puestos de elección popular, incluidas 15 gubernaturas.
Por lo que se ve las cosas se complican innecesariamente.
MALOS BANCOS
Hasta esta columna llegó la legítima queja de la actriz Úrsula Massur, conocida por películas como Babel, de Gonzales Iñárritu, o La Vida Breve de Sabina Rivas, de Luis Mandoki, por la pérdida de algunos miles de pesos al realizar un pago en un cajero automático de Banamex, pues se realizó el depósito, pero no se acreditó el pago. Lo peor del caso es que el banco no asumió su responsabilidad a pesar de haberse demostrado la ejecución del depósito, mientras que la Condusef tolera este tipo de acciones y otras muchas más en perjuicio de los usuarios de los deficientes servicios bancarios en el país.

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