Fuchi y guácala no resulta; AMLO se la debía a CNTE

Las cifras no ceden.

Las ejecuciones y el narcotráfico se conocen todos los días.

En Cuernavaca, Morelos, donde el futbolista Cuauhtémoc Blanco Bravo no da una como gobernador, seis personas fueron asesinadas.

No tenían antecedentes penales, pero había droga en el lugar, según la policía.

Una mujer se escondió con su bebé y salvó la vida.

En Celaya, Guanajuato, la Fiscalía regional fue atacada por un comando, con saldo de un muerto y cuatro heridos.

En Uruapan, Michoacán, donde Silvano Aureoles encabeza un Estado fallido, dentro de un Estado fallido, el ataque a un bar sumó cuatro muertos a las estadísticas.

El jueves, ahí mismo, en Guanajuato, cinco custodios fueron acribillados en una carretera de Salamanca.

La CDMX no es la excepción.

La madrugada del miércoles, en la colonia Doctores, alcaldía Cuauhtémoc, seis personas fueron ejecutadas en una vecindad, un día después del primer informe de Claudia Sheinbaum en el que aseguró que los homicidios han disminuido desde que ella llegó en diciembre de 2018.

La Procuraduría General de Justicia capitalina y la Secretaría de Seguridad Pública, con Ernestina Godoy y Jesús Orta, respectivamente, se enredaron -¡qué extraño!- y se contradecían en el número de víctimas.

Ayer se conocieron las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y son alarmantes.

No ha funcionado el fuchi, el guácala ni pedir a los malandros que no hagan sufrir a sus madres.

A sus mamacitas (si es que tienen).

En agosto pasado se registraron 3 mil 54 homicidios dolosos, por 3 mil 54 de julio.

Difícil de creer, pero así fue.

Entre ellos, los incontenibles feminicidios con 88 en agosto por 89 de julio.

De enero a agosto se registraron 23 mil 724 homicidios, por 22 mil 891 del mismo periodo de 2018, lo que significa un aumento de 3.5 por ciento.

La entrada de armas de alto poder se ha disparado.

En los municipios más pobres del país puede no haber agua, luz o alimentos, pero sí una ametralladora o un rifle de asalto con la más alta teconología.

Los cárteles poseen armamento que supera al de las policías municipales -donde tienen, porque algunos sólo cuentan con escopetas o rifles de la revolución, y otros ni agentes- y compite con el de las fuerzas armadas.

¿Y sabe qué es lo peor?

No se ve cómo disminuya, cese.

Ni con 150 mil elementos de la Guardia Nacional.

Ni con el Ejército.

Ni con la Marina.

No hay recursos ni económicos ni humanos que alcancen.

El crimen está desatado y ni en este sexenio ni en los próximos dos, cuando menos, se ve una salida.

 

Pago a la CNTE

La entrega de la educación pública a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que se hace con la nueva reforma educativa aprobada ayer no debe llamar a la sorpresa.

Es el pago de Andrés Manuel López Obrador a sus aliados electorales.

Cierto que la reforma aprobada en el sexenio perdido de Enrique Peña Nieto era más una reforma administrativa, pero ambas van de un extremo a otro.

Fue compromiso de campaña: acabar con la reforma de Peña Nieto, devolver a la Coordinadora el control de las plazas, eliminar la evaluación punitiva y asegurarles el pase automático.

Ayer, Andrés Manuel dijo que a los conservadores no les gustó, ‘pero ni modo’.

Y reiteró que sólo se asegura un lugar a los egresados de las normales, porque estudiaron.

¿Y por qué los estudiantes de medicina no tienen un lugar asegurado cuando concluyen?

¿O los ingenieros? ¿O los abogados?

 

Vámonos: Se solicitan donadores de sangre para el reportero Andrés Antonio Toledo Martínez, quien se encuentra en terapia intensiva en el hospital general de Zona 30 del IMSS, alcaldía de Iztacalco.

La donación se realiza en el Centro Médico Siglo XXI, de lunes a viernes  de 7 a 15 horas y de 7 a 12 horas, sábado y domingo.

Debe llegarse una hora antes.

 

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