Gasolinazos: bajará gasolina sólo con subsidio o produciendo; ni PES ni Panal merecen salvarse

¿Puede en realidad bajar la gasolina?

La propuesta de Andrés Manuel López Obrador de construir dos refinerías y remodelar las seis existentes parecen buenas noticias.

En abril de este año, en Campostela, Nayarit, dijo que congelaría el precio de la gasolina y en dos años bajarían los combustibles, el gas y la energía eléctrica, vulgo luz.

De hecho, es de las promesas más importantes de su campaña.

El gobierno federal puede reducir el precio de la gasolina, sin duda, porque entre 30 y 40 por ciento de éste son impuestos.

No obstante, significaría dejar de percibir ingresos, porque la única forma de hacerlo es, en estos momentos, subsidiarlo, como se hizo en los gobiernos del PRI y del PAN.

Analistas han dicho que esa baja en los ingresos podría compensarse con un gasto más eficiente y el combate a la corrupción, lo que prometió también el tabasqueño.

En enero de 2017, como parte de la reforma energética, el gobierno de Enrique Peña Nieto liberó el precio de los combustibles, originalmente previsto para 2018, y abrió las puertas a diversas marcas, como Shell, G500, British Petroleum (BP).

Entonces, se vivió uno de las peores crisis sociales con saqueos -la mayoría, cierto, encabezada por vándalos y habitantes de la zona- y ataques a las tiendas.

Aquél 4 de enero de 2017 fue una pesadilla.

Algo pocas veces visto en México.

¿Qué significa, entonces?

Dejarlo flotar conforme al precio internacional, por lo que diariamente cambia su cotización, como usted ya lo ha notado en los tableros electrónicos de las gasolineras.

El argumento de Luis Videgaray Caso, secretario de Hacienda y Crédito Público y hoy aprendiz de canciller, es que se destinan 200 mil millones de pesos anuales y que se financia a los ricos, a los que, según él, tienen auto.

Lo que no dijo ni dirá jamás es que un incremento a las gasolinas deriva en un aumento en todos los productos y servicios, porque el combustible es la sangre que circula por las venas de la economía, lo que deriva en inflación.

Todo se gueve con gasolina, diesel y, ahora, gas.

El aumento del precio internacional del petróleo y los combustibles y la brutal devaluación del peso frente al dólar, que suma en este sexenio 50 por ciento -el 1 de diciembre de 2012 se vendía en 12.93 y hoy en 19.53- derivaron en la pesadilla de hoy:

El gobierno de Peña Nieto liberó el precio, quitó el subsidio… y, de todos modos, tuvo que subsidiar.

En 2017 fueron 67 mil millones de pesos los que se inyectaron -o dejaron de percibirse, según pretenda manejarse el discurso -, pero para este 2018 el costo será de ¡108 mil millones!, según cálculos de Hacienda.

Más del cincuenta por ciento de lo que Videgaray ya no quiso financiar.

Significa, entonces, que el costo actual, de no haberse liberado el precio, rondaría los 300 mil millones de devaluados, pero útiles pesos.

Así de sencillo es, en este momento, porque se importa el 70 por ciento de la gasolina que se consume en México: subsidio o, demagógicamente, “estímulo fiscal”, como le llama el peñanietismo.

Hay un IEPS federal, que es con el que se puede manipular el precio. Un IEPS que se destina a estados y municipios, y un tercer IEPS, que se aplica a combustibles fósiles por las emisiones de carbono y la afectación ecológica. Ah, y el IVA.

La propuesta de López Obrador es casi la misma de la campaña: una refinería grande y reitera el ajuste inflacionario, de entre 4 y 5 por ciento .

Ayer, tras reunirse con la Concanaco, dijo que hasta el tercer año del gobierno se tendrán rehabilitadas las refinerías y comenzará a bajar el precio.

– No va a haber gasolinazos. Ese es el compromiso. Vamos a que la gasolina no aumente de precio en términos reales. Esto es que se mantenga en términos reales con los mismos precios, que nadamás se descuente lo que es inflación, porque, si no, sería bajar.

López Obrador se vio obligado a abordar el tema, porque se reunió con empresarios, pero, principalmente, porque Carlos Urzúa, su secretario de Hacienda virtual, dijo el fin de semana que la gasolina subirá de acuerdo a la inflación anual.

Ayer, el INEGI dio cifras alarmantes.

La inflación iba a la baja y se ubicaba en 4.45 por ciento, pero en junio registró un alza a tasa anual, hasta 4.65 por ciento.

Ni con el aumento a la tasa de interés del Banco de México (Banxico), que ya está en 7.75 por ciento, se ha podido combatir su alza. Y vendrá otra alza.

Baja la cortina

El gobierno de Enrique Peña Nieto se acabó.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) de José Antonio González Anaya, ordenó a todas las dependencias federales cerrar la llave.

Cero contrataciones y cero adjudicaciones o contratos.

La fecha límite es el 16 de julio en el primer caso y el 31 del mismo, en el segundo.

O sea, no fluirán recursos.

Por el contrario, escasearán.

¿Y por qué desde julio, cuando generalmente se lleva a cbao en octubre, prácticamente un mes antes del relevo del 1 de diciembre?

Porque no se trata sólo de una transición, sino de un cambio radical en la administración.

Es decir, cuando el relevo es del mismo partido se perdonan inconsistencias.

Hoy no.

Por eso matan la administración cuatro meses antes.

Que mueran el PES y el Panal

El Partido Encuentro Social (PES) está muerto.

Incongruente que tenga más diputados y senadores que votos.

Hugo Eric Flores, creador y dueño del PES, partido conservador, se reunió ayer con López Obrador.

Asegura que el tabasqueño quiere que los partidos con los que se alió tengan registro.

Y anuncia que impugnará ante el Trife y que revisarán voto por voto, casilla por casilla, para rascarle y llegar al requerido 3 por ciento.

Según el INE, en la presidencial sumó 2.7 por ciento; en la diputados 2.4 y en la de senadores 2.3.

 El artículo 41 de la Constitución dice que se requiere el 3 por ciento en cualquiera de las elecciones federales y el PES no lo tiene.

Panal, tampoco

Luis Castro, vividor dueño y presidente del Panal -viaja a Europa, Madrid, específicamente, cada que se le antoja y con billete del partido, o sea de usted y de todos- , dice que hará lo mismo.

Pero está peor que el PES:

0.9 por ciento en la presidencial; 2.4 en la de diputados y 2.3 en la de senadores.

      Elba Esther Gordillo, su inventora, podría quedarse sin partido.

Vámonos: Ha comenzado el ajuste de cuentas en el PAN.

albermontmex@yahoo.es                 @albermontmex

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