Genio creativo

A sus 91 años de edad torea en su cortijo mexiquense

Es inventor de varias suertes.- Su vida, digna de un libro

A sus 91 años de edad, el maestro en retiro Miguel Ortas Jiménez ‘Miguelete’ habla con gran pasión de la fiesta brava, la que conoció gracias a su padre que era aficionado. Su hermano probó fortuna como novillero, pero fue él quien tomó una alternativa de ensueño, en Linares, España, el 28 de agosto de 1953, en el marco del aniversario luctuoso de ‘Manolete’. Tuvo como padrino a Domingo Ortega y en César Girón al testigo, con toros de Bohórquez.

Las importantes actuaciones que logró como novillero y en sus primeros meses de alternativa incomodaron a algunas personas que en su propia tierra comenzaron a cerrarle las puertas. Seguro que en México encontraría su futuro, ‘cruzó el charco’.

Todo lo que el maestro ha vivido, no sólo en nuestro país sino allá en la madre patria, es digno de un libro.

 

HOMBRE CULTO    

Debido a la Guerra Civil española, que comenzó en 1936, perdió a su padre y una fábrica que tenía la familia, pero tras concluir el conflicto les fue devuelta.

La guerra le impidió ir a la escuela. ‘Yo no sabía leer y escribir, hasta que me inscribí en una academia a la edad de quince años. A esa edad era yo encargado oficial de soldadura’, recuerda el torero, que además de haber sido creador de varias y vistosas suertes es un gran cantante, bailaor y poeta. Hombre culto, como el toreo en sí.

Cuando llegó a México tuvo momentos muy importantes, pero otros en los que remó contra corriente. El torero nacionalizado mexicano durmió un par de semanas en la calle: ‘Es parte de la vida. Fueron dos semanas muy duras’. Sin embargo, sus cualidades como torero y las amistades que ha sabido granjearse jugaron un papel fundamental para que su panorama cambiara.

Destaca el apoyo que siempre le brindó el empresario y ganadero  Luis Barroso Barona, quien siempre creyó en él.

 

‘LLANERO AUDAZ’

En una época de su vida se dedicó al canto y lo hacía como el ‘Llanero Audaz’, con antifaz incluido. Durante una presentación en una plaza de toros, devolvieron un burel a los corrales y pudo más la afición y en esa diminuta zona de las corraletas lo toreó, pero fue prendido. Sin embargo no se sintió calado y así se fue con los caporales, que se percataron del cate porque había sangre justo debajo de su silla en la que descansaba el torero. Esa fue una cornada que le lesionó la safena.

Otro percance muy serio fue en la plaza española de Medina del Campo, provincia de Valladolid, donde el toro lo colgó dramáticamente de los pitones en una cornada que le entró en la pierna y le llegó al estómago.

En la geografía se su cuerpo lleva las cicatrices de cuatro duras cornadas, algunas con secuelas al día de hoy. En Ciudad Juárez un burel le atravesó –literal- el muslo derecho.

 

EL REGLAMENTO

Asegura que no considera necesario que se adecúe el reglamento en la suerte suprema, como sugieren algunas voces. Dice que el tamaño de la puya sí debería de disminuir y no porque el toro no tenga poder o bravura, sino porque se beneficiaría el espectáculo, pues el toro colaboraría más en la embestida, incluso para la suerte suprema.

‘En el caso de la Ciudad de México está a una gran altura a nivel del mar. Los toros de muchas ganaderías están más abajo y ese cambio de altura muchas veces lo resienten. Con una puya como la española se ahormaría al toro, pero al mismo tiempo tendría más movilidad’.

 

GENIO CREATIVO

Miguel Ortas Jiménez, quien es el único torero en la historia que ha salido a hombros por la Puerta Grande de Madrid luego de cortar una oreja, suma otras tantas tardes en las que fue izado por la afición tras triunfar clamorosamente. Además es creador de varias y vistosas suertes. Algunas que no llevan su nombre como la ‘bernadina’.

En el libro ‘Todas las Suertes por sus Maestros’, de la editorial Espasa Calpe es el propio Joaquín Bernadó, quien habla del por qué esa suerte lleva su nombre. ‘Ejecuté ese muletazo en un festival y me vio Montalvo, jugador del Real Madrid’, que fue el que se encargó de popularizarlo así.

En la misma publicación, afirma: ‘Se me ocurrió dar un pase que, en honor a la verdad, yo no inventé, sino que había visto ejecutar a Miguel Ortas en los años cincuentas. Ortas fue un innovador, un torero que aportó muchas suertes nuevas al toreo, y una de ellas fue la bernadina’. Otras suertes creación de Ortas son la pedrecina, la dosantina y la trebolera de hinojos.

En el mismo libro, ‘Miguelete’ habla de la ortina: ‘Surgió como una derivación espontánea de la arrucina’. Y no podía ser de otra forma, pues reconoce que su toreo tiene gran influencia de ‘Manolete’, Carlos Arruza y ‘Gitanillo de Triana’.

Casi para concluir, el maestro habla sobre la inspiración creadora y dice ‘muchas veces llega cuando uno mismo ni lo imagina, pero de repente comienzas a torear con la toalla porque lo imaginaste y quisiste hacerlo’.

 

EL DATO

A sus 91 años de edad, ‘Miguelete’ continúa toreando. Lo hace en su cortijo, donde suele haber muchos eventos sociales. Aunque el año pasado toreando sufrió un percance que le lesionó fuerte la espalda, puede más su vocación y cada día de evento y a ‘petición popular’ demuestra que el que tiene, retiene.