Habla del infierno

‘La verdadera historia’ de Julio César Chávez…

Presentan libro del gran pugilista mexicano

‘Este libro, al igual que muchos otros, lo sacaron sin mi consentimiento, la diferencia con este es que lo escribió mi hermano Rodolfo y es lo más apegado a la verdad que hay. La verdad es que no he leído el libro, no le di mucha importancia al principio pues andaba con muchas cosas en mente. Estaba pasando por momentos muy difíciles en mi vida, pues habían matado a mi hermano El Borrego, pero ahora me cuesta leerlo y revivir por todo lo que tuve que pasar para llegar a este punto’, confesó el gran boxeador mexicano Julio César Chávez, durante la presentación de un libro sobre su vida.

El ex boxeador mexicano presentó su libro “La verdadera historia”, que asegura no le gustó, pues le hizo recordar cosas tristes que vivió en su niñez y luego de ser tricampeón mundial.

“No me gustó recordar momentos de mi infancia y adolescencia que fueron momentos tristes y difíciles para mí”, dijo en Casa Lamm, en la Ciudad de México, en la presentación del libro que tardó más de dos años de su realización.

Rodolfo Chávez y Javier Cubedo fueron los encargados de la realización de la obra y prácticamente a escondidas del considerado mejor pugilista mexicano de la historia, “mi hermano no me había dicho que estaba haciéndolo, saben que no iba a aceptar yo que se supieran muchas cosas”.

“Ahora se lo agradezco porque está muy bien editado, muy bien narrado”, comentó Julio, quien recordó que el próximo 10 de agosto cumplirá 10 años sin consumir alcohol o drogas, “infierno” del que pudo salir, pero que calificó como lo más triste de su vida.

Contó que tras ser encerrado en un centro de rehabilitación, donde lo bañaban con agua fría y comía verduras echadas a perder, no podía creerse ahí, “yo era el gran campeón mexicano, no podía creer que estaba ahí”.

Aprovechó la presencia de Mauricio Sulaimán, presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), para recordar que fue el papá de éste, José Sulaimán, el primero en llevarlo a una clínica para ayudarlo a su recuperación: “Don José siempre se preocupó por mí y no paró hasta que me llevó a una clínica, fue el primero en hacerlo antes de mi familia a San Diego, California, quería verme bien, dijo que no quería morirse sin verme bien y así fue, me vio sin una sustancia en el cuerpo”.

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