Hallazgos de restos óseos en el AIFA, asunto de seguridad nacional

Santa Lucía, Zumpango de Ocampo, EDOMEX.- Pocos tienen la fortuna de estar cerca a casi 25 mil o 10 mil años de historia. El 95 por ciento del mamut colombino o columbi, encontrado hace unas cinco semanas en las excavaciones de lo que será el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, sigue ahí, incólume, en el frente 16, sin poder moverlo ni un ápice, para que no sufra daños y esperando a que el presidente Andrés Manuel López Obrador, junto con los altos mandos de la Secretaría de la Defensa Nacional, haga los honores, posiblemente, en estos días.

Luego de que se diera la orden presidencial de que en la Base Aérea Militar de Santa Lucía se hicieran modificaciones y construyeran más pistas para desahogar parte de las operaciones comerciales del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, trabajos que iniciaron en marzo de 2019, la posibilidad de que se encontraran restos de  animales con una antigüedad de entre 25 mil a 10 mil años en un polígono de cuatro mil 200  hectáreas, dividido en 25 frentes, no era la cuestión.

Pero como éste tampoco es un trabajo menor, la instrucción del Alto mando, el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval González, fue que se dieran todas las facilidades a  los especialistas del INAH, porque los hallazgos que se tengan “es un asunto de seguridad nacional.

“Se trata de la historia de nuestro país y es nuestra responsabilidad, como instituto armado, garantizar que se preserve y que pueda ser estudiado”, señala orgulloso José de Jesús Cantoral Herrera, capitán primero Ingeniero Constructor del Ejército y jefe de la Mesa de Rescate Arqueológico y Paleontológico por el proyecto de construcción del AIFA, en entrevista con Ovaciones.

Por ello, indicó que la Sedena se puso en contacto con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), para dar cumplimiento al artículo 18 de la Ley Federal de Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos que mandata que todo trabajo de construcción que lleve a cabo el Gobierno, debe tener el acompañamiento de un antropólogo del INAH para que haga el salvamiento de posibles hallazgos, y en esta obra tan solo hay 40 especialistas encabezados por Rubén Manzanilla López.

Cuando se inició la construcción de la terminal aérea militar, en la década de los años 50 del siglo XX, en las inmediaciones de Tizayuca y Zumpango de Ocampo, Estado de México, ya se había encontrado un molar de un mamut colombino (Mammuthus columbi), que se estima, medía unos cuatro metros de altura y pesaba alrededor de 10 toneladas.

Más adelante, en los 80 y 90 se registraron un par de hallazgos más; todos considerados del pleistoceno tardío, periodo calificado por los especialistas como complejo por los cambios climáticos, las glaciaciones y deglaciaciones, erupciones volcánicas, que habrían alterado los ecosistemas hasta llevarlos a la extinción.

De ahí que los especialistas estimaban unos 12 hallazgos, luego de sondeos –excavaciones de cuatro por cuatro metros a tres metros de profundidad-, que se llevaron a cabo antes de iniciar el proyecto del aeropuerto, encontrando cuatro hallazgos, coincidieió el militar con la arqueóloga del INAH, Araceli Yáñez Nieto.

 

Pero el tiempo diría cómo, cuándo, cuánto y dónde

Los elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y los expertos del INAH, encargados de la obra, nunca se imaginaron cuántos hallazgos se ubicarían y en qué tiempo… 194 hasta el pasado lunes y contando -desde octubre de 2019 cuando fue el primero en el frente 10-, de los cuales, 20 son en estos momentos simultáneos, y desde entonces se han tenido que contratar a 350 civiles para apoyar los trabajos de arqueología.

Por ello, ya se tienen contabilizados ocho mil huesos de restos de 150 mamuts –incompletos-, 30 con entre 80 y 95 por ciento de restos óseos, así como de otros animales como caballo, camello, bisonte, tigre dientes de sable, antílope, roedores pequeños, aves y bloques con huesos de peces, muchos en el límite norte de lo que será el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).

Pero casi todos ellos dispersos, no como el del último mamut encontrado en el frente 16, área que corresponde a organismos complementarios de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), hangares y  el estacionamiento de la comandancia del ala de combate, y en donde el espécimen “estaba en posición anatómica, que es la postura en la que quedó al momento de morir, con las patas articuladas y prácticamente todos sus huesos uno sobre otro, señal de que seguramente se quedó atrapado en la zona del lago y ahí murió”, comentó Cantoral.

En tanto que Yánez Nieto precisó a Ovaciones que, el hecho de que la mayoría de los restos sean de mamuts, es porque “este animal era muy territorial y requería comer alrededor de 300 a 400 kilos de pasto diario, y esta zona se lo daba, además de que esta especie columbi, era la especie gonfoterio más grande de América”.

Cantoral Herrera aseguró que aun con todos los hallazgos que impiden continuar con la obra de construcción –de manera momentánea y con 20 hallazgos activos-, en un área que comprende por lo menos 15 por 15 metros cada uno, el proyecto del reconvertido Aeropuerto no se retrasa, sólo se reprograman actividades, por lo que se mantiene la fecha de su inauguración para el 21 de marzo de 2022, “se incide en la programación, no en la terminación, se adelantan otros trabajos en lo que se libera el área” del hallazgo.

Observó que se tiene el apoyo de medios tecnológicos como el escaneo láser, la fotogrametría para hacer un registro preciso de la posición en la que se hallaron los restos óseos, y estos medios están a disposición de la obra en el área MIC, Modelo de la Información para la Construcción, que se utiliza para monitorear el avance de la obra.

Tanto Yáñez Nieto como Cantoral Herrera enfatizaron que cada uno de los 25 frentes tiene un equipo de supervisión de las excavaciones que acompaña a la maquinaria, y  en cuanto se detecta la presencia de huesos, en ese momento se para la máquina y los trabajos en el sitio, se hace la restricción y no se permite continuar trabajos hasta que personal especializado del INAH intervenga los hallazgos, se lleve los restos y libere el área, que puede ser entre dos a cinco semanas, dependiendo el tamaño y la cantidad de huesos que se tengan en el punto.

Ello, luego de que se limpian las piezas, se toman muestras, se hace la primera etapa de consolidación, el registro de los  huesos con dibujos y fotografías tomadas con drones, además de estabilizar el talud que soporta a los huesos con baba de nopal, y darles el tratamiento para conservación de largo plazo, para después posarlos en una estructura de madera para sacarlos y llevarlos al sitio de resguardo.

De lo contrario, si los restos se quedaran más de las dos o cinco semanas se empiezan a degradar, entran en un proceso de “intemperismo”, que es cuando los huesos se fracturan por la falta de humedad, provocando la pérdida de volumen convirtiéndolos en astillas, precisó la arqueóloga responsable del frente 16.

Cantoral señaló que ésta, es una dinámica de trabajo conjunta, con mucha comunicación entre los trabajadores del proyecto y los arqueólogos, que ha permitido avanzar y apoyar a los investigadores con todos los recursos con que se cuentan.

Es más, en este sentido, se tuvo que capacitar a todos los involucrados en la construcción del Aeropuerto, para que pudieran diferenciar las capas de tierra, así como entre el color que tienen esas capas que se excavan y los huesos de los posibles hallazgos.

El jefe de la Mesa de Rescate Arqueológico del proyecto del AIFA, destacó el compromiso que tiene la Sedena con estos restos óseos, por la relevancia que ya tiene la zona en sí misma, pues es considerada el yacimiento más importante de América Latina, por la cantidad de huesos encontrados.

De ahí que el INAH ya instrumentó una investigación conjunta entre investigadores mexicanos de diferentes especialidades como en ADN antiguo, palinólogos, edafólogos, vulcanólogos, paleontólogos, entre otros, para tomar las muestras necesarias y “determinar la fotografía del pasado que la componen las diferentes erupciones volcánicas, los cambios en el paisaje y determinar de forma más cercana, por qué se extinguieron en este territorio, el lago de Xaltocan, y no tuvieron líneas evolutivas como en otras partes del mundo, y si en algún momento convivieron con el hombre”.

Ante la importancia que esto significa para la historia de México, la Sedena junto con el INAH, contemplan en el proyecto del AIFA, un Museo del mamut con al menos cinco salas de exhibición, emplazado en un área de la base aérea que será un corredor cultural.

Ahí también estará el Museo Militar de la Aviación Mexicana, que contará la historia de Santa Lucía a través de los siglos, ya que también en esta zona hay asentamientos prehispánicos así como el casco de la hacienda que data de 1587.

La arqueóloga Yáñez Nieto asegura que, “sin lugar a duda”, durante los próximos meses seguirán encontrando restos óseos.

“Esto nos sobrepasó a todos, porque se pretendía encontrar unos 10 mamuts, una cosa así, porque ya se tenía dato de que en el área había restos de mamut desde los años 60 y 70 en lo que correspondía a la exhacienda de Santa Lucía. En febrero estaban en el hallazgo 28 y ahorita se está en el 190-194”, señaló.