Homenajean a Justino Compeán como expresidente de la FMF

Se develó su retrato oficial en las instalaciones de Toluca junto a su familia e invitados especiales



Foto: Cortesía Mikel Arriola

El homenaje a Justino Compeán por parte de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) se justifica por el peso institucional que tuvo su gestión entre 2006 y 2015, un periodo que combinó logros históricos con momentos de alta tensión deportiva. Como presidente del organismo, fue la máxima autoridad administrativa y representativa del futbol mexicano durante casi una década, etapa que marcó el rumbo estructural y competitivo de la selección nacional y de la propia federación.

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La develación de su retrato oficial en las instalaciones de la Femexfut en Toluca responde a una tradición protocolaria que reconoce a quienes encabezaron el organismo. Este tipo de actos no solo preservan memoria institucional, sino que consolidan una narrativa histórica sobre los ciclos directivos del futbol mexicano.

Entre los principales logros deportivos bajo su mandato destacan el Campeonato Mundial Sub-17 de 2011, conseguido en casa, y la Medalla de Oro en Londres 2012, considerada uno de los mayores éxitos en la historia del futbol mexicano. Ambos títulos elevaron el prestigio internacional del balompié nacional y fortalecieron procesos formativos que posicionaron a México como referente en categorías juveniles.

Asimismo, su papel como presidente honorario de la FIFA amplió la representación de México en el ámbito internacional, lo que también forma parte de los argumentos para el reconocimiento institucional.

No obstante, su administración también enfrentó una crisis significativa durante el Hexagonal Final de 2013, cuando la Selección Mexicana estuvo cerca de quedar fuera del Mundial y tuvo que disputar el Repechaje ante Nueva Zelanda para clasificar a Brasil 2014. Este episodio representa el contraste que marcó su gestión: éxitos históricos acompañados de momentos críticos que pusieron en entredicho la planeación deportiva.

En ese contexto, el homenaje no implica una evaluación unánime de su legado, sino el reconocimiento formal a un dirigente que encabezó una etapa determinante para el futbol mexicano, con luces y sombras, pero con impacto indiscutible en la historia reciente de la FMF.